Informe con sombra: la realidad detrás del escenario

El primer informe de gobierno de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo realizado en el Estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca, fue presentado como un acto de cercanía con el pueblo. Sin embargo, lo que se vivió en las calles de la ciudad y en los alrededores del evento mostró otra cara del poder. Mientras el templete hablaba de logros y transformación, afuera la realidad protestaba con mantas, consignas y una vieja exigencia: que el gobierno escuche más allá del aplauso organizado, movilizado y “maiceado” con recursos públicos.
La presencia masiva en el estadio no fue espontánea. Camiones repletos de personas traídas desde comunidades marginadas, muchas sin claridad de a qué iban, nos recuerdan que el acarreo sigue siendo una práctica vigente en los manuales del poder. El oficialismo insiste en maquillar legitimidad con asistencia forzada, como si la cantidad de cuerpos en un estadio pudiera traducirse en respaldo ciudadano. La escenografía fue impecable; el mensaje, ensayado. Pero nada de eso logra ocultar el profundo malestar que se vive en las calles del país y más en Oaxaca por aquello de la corrupción y el nepotismo que impera.
La Sección 22 de la CNTE, con su protesta ruidosa y firme, fue el único contrapeso real en un evento blindado por la narrativa gubernamental. Por cierto, el magisterio oaxaqueño insiste en echar abajo la ley del ISSSTE que impuso Enrique Peña Nieto y que en campaña tanto Andrés Manuel López Obrador y también Claudia prometieron eliminarla, ahí una de las principales razones de la protesta.
Es preocupante que un gobierno que se dice distinto recurra a las mismas estrategias de sus antecesores para sostener su imagen: acarreo, discursos autocomplacientes, y represión simbólica al disenso. Oaxaca fue el escenario perfecto para exhibir esta contradicción. La Presidenta eligió un estado históricamente combativo y politizado, pero no para escuchar, sino para hablar sin interrupciones. Y eso es grave. Porque el ejercicio de rendición de cuentas no puede convertirse en un acto de propaganda vacía.
Por cierto, en esta ocasión Salomón Jara Cruz tuvo que echar a andar toda la estructura partidista, gubernamental y hasta sindical -de esos que no pasan algunas preguntas de la UIF- para evitar ser abucheado como en anteriores eventos masivos que encabezó la Presidenta de México en la entidad, tan es así que hasta tuvo que mandar a los grupos de choques a resguardar los accesos al complejo.
En fin, y decían que eran diferentes pero al parecer siguen heredando las viejas prácticas de donde salieron.
Denuncian protección de edil de Pluma Hidalgo señalado de corrupción

En Oaxaca, la transformación que tanto pregonan desde el poder parece quedarse en el discurso. El caso del tesorero municipal de Pluma Hidalgo, Abundio Hernández Bohórquez, es una muestra de cómo las estructuras locales de corrupción se perpetúan, ahora con la supuesta protección de altos funcionarios del gobierno estatal. En un documento dirigido nada menos que a la presidenta Claudia Sheinbaum y al gobernador Salomón Jara, el tesorero denunció al presidente municipal, David Aguilar Velázquez, por corrupción, violencia e incluso por portar un arma de uso exclusivo del Ejército. Pero lo más grave no es solo la denuncia: es el silencio institucional que la rodea.
La acusación más delicada es que el edil de Pluma Hidalgo estaría siendo encubierto por el propio secretario de Gobierno, Jesús Romero López, una figura clave del aparato de poder morenista en Oaxaca. ¿Qué significa que un funcionario de alto nivel, con línea directa al gobernador, esté señalado por proteger a un alcalde corrupto? Significa que las redes de complicidad no se han roto, que el viejo PRI sobrevive con otro nombre y que, en Oaxaca, la impunidad sigue teniendo padrinos.
El tesorero Hernández Bohórquez, quien aún aparece oficialmente ante la ASFEO como responsable de las finanzas municipales, no sólo señala desvíos y corrupción. También denuncia la falsificación de documentos oficiales, sellos y firmas —delitos graves que comprometen no solo la legalidad del gobierno municipal, sino el control mismo del uso de recursos públicos. Si lo que denuncia es cierto, estamos frente a una administración local completamente fuera de control, operando al margen de la ley y con respaldo político desde la Secretaría de Gobierno.
La exigencia de una investigación a fondo, con sanciones claras, no es una solicitud extraordinaria: es una demanda básica de cualquier democracia funcional. Pero en Oaxaca, donde el discurso de la «Cuarta Transformación» se repite como mantra mientras los hechos muestran otra realidad, esa demanda puede terminar archivada, silenciada o disfrazada como “conflicto interno”. La protección política es la herramienta más eficaz para garantizar que la impunidad siga operando, y los ciudadanos lo saben.
Si el gobernador Salomón Jara y la presidenta Claudia Sheinbaum realmente quieren marcar diferencia con el pasado, este es el tipo de casos que deben enfrentar sin titubeos. Pluma Hidalgo no es un municipio cualquiera: hoy es símbolo de una disyuntiva clave para la 4T en Oaxaca. ¿Continuidad o ruptura? ¿Complicidad o justicia? La respuesta no se dará en conferencias ni en redes sociales, sino en el terreno más difícil: la acción efectiva contra quienes usan el poder público para enriquecerse y someter a su comunidad.
Primavera Oaxaqueña termina con el imperio del pulpo camionero

La reciente inauguración de la ruta troncal Viguera-Xoxocotlán del sistema BinniBus ha sido presentada por el gobierno de Oaxaca como un logro emblemático de la llamada «Primavera Oaxaqueña». Con 25 unidades nuevas, equipadas con rampas, cámaras y pantallas informativas, la administración de Salomón Jara Cruz lanza un mensaje claro: hay voluntad política por transformar la movilidad urbana. Sin embargo, más allá del entusiasmo oficial, vale preguntarse si estamos ante un cambio estructural o sólo ante una modernización superficial.
El transporte público en Oaxaca ha sido históricamente uno de los sectores más caóticos y rezagados del país. Dominado por concesionarios que durante décadas operaron sin regulación efectiva, con unidades chatarra, rutas mal planeadas y un sistema diseñado para beneficiar a unos pocos, no a los usuarios. En ese contexto, el BinniBus parece una bocanada de aire fresco. Pero también corre el riesgo de convertirse en un proyecto “vitrina”, si no se acompaña de una política de movilidad integral que ataque el desorden y la corrupción que siguen dominando al transporte convencional.
Anunciar una ruta con 63 paradas y servicio gratuito por dos meses suena bien en redes sociales, pero la sostenibilidad del sistema sigue siendo una incógnita. ¿Cómo se financiará una operación de esta escala más allá del periodo promocional? ¿Cómo se garantizará que no termine colapsado, como ha sucedido con otros intentos de transporte moderno en el país, ante la falta de mantenimiento, planeación y respaldo financiero? Aún más: ¿cuál es el plan del gobierno estatal para integrar al resto del transporte concesionado, muchas veces en manos de líderes que chantajean con paros y bloqueos?
Por otro lado es bueno reconocer la acción del gobierno de Salomón Jara, quien aparentemente buscó a toda costa terminar con el monopolio del pulpo camionero que solo estaba en manos de algunos particulares, Alejandra Gómez Candiani y familia quienes públicamente se han manifestando en contra del proyecto gubernamental; y no es para menos. Se les cayó su negocio del chantaje porque el servicio que ofrecían era pésimo para los usuarios.
La primavera oaxaqueña podría anotarse un acierto con echar a andar este proyecto y con ello rescatar la imagen tan desgastada que traía el gobernador. Esperemos que la operatividad y funcionalidad del proyecto por lo menos dure varios años, sino será la sociedad oaxaqueña quienes decidan en las urnas (revocación de mandato). Hay que decirlo, si algo bueno -escasísimo pero bueno- ha hecho este gobierno ha sido el tema del sistema de transporte urbano, donde a pesar de los intentos de lucro y de enredar las cosas de la propia Yesenia Nolasco -que se exhibió por su voracidad- , pareciera que ha prevalecido la razón. Ojalá no sea solo un fantasma que después debamos de lamentar.
IEEPCO e INE inician trabajos para la revocación de mandato

El anuncio de una reunión técnico-operativa entre el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) y la Junta Local del INE, para preparar el posible mecanismo de Revocación de Mandato, parece a simple vista una celebración de la democracia participativa. Sin embargo, detrás de los discursos institucionales, la pregunta clave es otra: ¿se trata de empoderar a la ciudadanía o de usar la participación como herramienta de control político?.
La figura de la revocación de mandato —aunque en teoría representa un avance democrático— se ha utilizado en distintos contextos más como un instrumento de legitimación que como un mecanismo real de rendición de cuentas. En el mejor de los casos, termina siendo un costoso ejercicio simbólico; en el peor, una encuesta manipulada para reafirmar al poder en turno. Oaxaca, con sus particularidades políticas, sociales y operativas, no está exento de estas tensiones.
Tal parece que desde palacio de gobierno la instrucción fue que va por que va, y con ello los organismos electorales en la entidad se pusieron a trabajar para cumplirle a la primavera oaxaqueña.
Por cierto, hasta el momento poco se sabe de cuándo, cómo y cuál será el proceso para poder participar en este mecanismo, ni tampoco cuántos recursos prevea la actual administración del IEEPCO desviar, ji ji.
Ahí nomás.
