Choferas oaxaqueñas piden inclusión en programas de movilidad y se proponen como opción segura
Por un joven periodista
En las calles de Oaxaca, mujeres conductoras insisten en que llevan años ofreciendo un servicio que muchas pasajeras prefieren: transporte seguro, cercano y atento a las necesidades de otras mujeres. Sin embargo, aseguran que han sido excluidas de programas oficiales de movilidad y seguridad, por lo que ahora exigen reconocimiento, apoyo y espacios para operar con garantías.
Según reportes de El Imparcial de Oaxaca, las choferas han visibilizado su reclamo con consignas como “Nosotras también somos taxi seguro” y piden a las autoridades estatales y municipales reglas claras que les permitan formalizar su trabajo, acceder a capacitación en protocolos contra la violencia de género y recibir apoyos financieros para renovar unidades y equipos de seguridad.
Para muchas pasajeras, viajar con una conductora significa menor riesgo de acoso y mayor confianza. Eso tiene un impacto real en la vida cotidiana: permite a mujeres estudiar, trabajar y moverse por la ciudad sin renunciar a la libertad de salir. Pero las promesas públicas sobre movilidad segura no siempre llegan a quienes ya hacen ese trabajo desde la economía informal. Las chofas denuncian trámites largos, costos de permiso elevados y falta de programas específicos que reconozcan su labor.
Demandas claras
Las propuestas que plantean son concretas: reconocimiento oficial como prestadoras de servicio, capacitación en atención y prevención de violencia, esquemas de apoyo económico para modernizar unidades y garantizar rutas más seguras, y campañas que visibilicen su existencia como alternativa real para viajar.
Lo que está en juego
No se trata solo de empleo: es un asunto de derechos y de seguridad pública. Cuando una política pública excluye a quienes ya practican buenas prácticas, se desaprovecha una oportunidad para reducir riesgos y ampliar opciones. Incluir a choferas en los programas de movilidad puede multiplicar beneficios: más opciones para mujeres, más competencia regulada y mejores condiciones laborales para las propias conductoras.
Reto institucional
Las autoridades enfrentan un doble desafío: diseñar políticas que reconozcan la diversidad de formas de transporte y, a la vez, no reproducir barreras que marginen a las mujeres trabajadoras. La respuesta debería combinar inspección regulatoria, apoyos graduales y diálogo permanente con asociaciones de choferas y colectivos de usuarias.
Como periodista joven, creo que convertir estas demandas en políticas públicas viables exige escuchar a las protagonistas y trasladar sus propuestas a acciones concretas. La inclusión de las choferas no solo es una cuestión de justicia laboral; es una medida práctica para hacer de Oaxaca una ciudad donde todas puedan moverse con seguridad.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
