Chef denuncia que le negaron la entrada a museo de Oaxaca por vestir atuendo zapoteca
Adhey Andrade, chef y defensor de la cultura zapoteca, acusó que un museo de la capital de Oaxaca le impidió el acceso por portar indumentaria tradicional. Según declaró a El Imparcial de Oaxaca, “me negaron la entrada por vestir de zapoteca”, y exigió respeto a las raíces indígenas que, dijo, no son un disfraz sino identidad.
El episodio, ocurrido en días recientes, encendió un nuevo debate sobre la tolerancia y el trato que reciben las personas que visibilizan su pertenencia étnica en espacios públicos y culturales. Para quienes lo vivieron, la negativa fue percibida como un acto de exclusión: vestir en traje tradicional debería ser motivo de orgullo, no de prejuicio.
Desde una perspectiva legal, la Constitución y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación protegen la libertad de expresión y la identidad cultural. Organismos como la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Oaxaca pueden recibir quejas cuando hay indicios de trato discriminatorio. A la fecha de esta publicación no se ha conocido una versión oficial del museo sobre lo ocurrido.
Más allá del caso puntual, este tipo de incidentes tiene un efecto en la vida cotidiana: desalienta a jóvenes, artesanos y portadores de saberes tradicionales a expresar su cultura en espacios públicos, conciertos, recintos culturales o establecimientos privados. En Oaxaca, donde la riqueza indígena forma parte del tejido social y económico, el respeto a la indumentaria tradicional está ligado también a la dignidad y a la memoria colectiva.
Organizaciones civiles y activistas consultados por El Imparial de Oaxaca coinciden en la necesidad de investigar el hecho y de que las instituciones educativas y culturales impulsen políticas claras de inclusión. Espacios que conservan y difunden patrimonio deben ser también lugares en los que se reconozca y proteja la diversidad cultural de la propia comunidad.
Adhey Andrade pidió una disculpa pública y acciones que garanticen que este tipo de episodios no se repitan. La responsabilidad ahora recae en la administración del museo y en las autoridades competentes para ofrecer una respuesta transparente y, en caso necesario, reparar el daño. Mientras tanto, el suceso reabre la conversación sobre cómo construimos una convivencia que no borre, sino que celebre, nuestras raíces.
Seguiremos intentando obtener la versión institucional del museo y daremos seguimiento a cualquier denuncia que se interponga ante las autoridades competentes. La discusión sobre respeto y reconocimiento cultural en Oaxaca es más que una noticia: es una exigencia ciudadana por justicia y memoria.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
