Oaxaca se cuenta a sí misma como un territorio en transformación. Se habla de gobiernos que se renuevan, de instituciones que se depuran, de austeridad como principio rector. Pero basta observar lo que ha ocurrido en los últimos días para comprender que el relato es una superficie pulida que oculta movimientos de fondo donde el control político, la administración del presupuesto y la preservación de redes familiares continúan siendo los ejes que sostienen el poder.

Educación: imagen antes que condiciones

En uno de los subsistemas educativos de mayor alcance estatal, la precariedad continúa siendo parte de la experiencia cotidiana. Planteles con talleres sin equipo, aulas con infraestructura deteriorada, laboratorios sin materiales. Sin embargo, las decisiones desde la dirección se han orientado más hacia la construcción de imagen que hacia la atención de carencias. La exhibición de gestos de lujo y la adquisición de artículos institucionales de uso simbólico revelan una prioridad distinta: proyectar autoridad antes que fortalecer el aprendizaje. La educación pública, en este caso, no se mejora: se administra hacia el exterior.

Municipio de la capital: renuncias que no necesitan explicación

En el Ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca, la separación de quien ocupaba la Secretaría de Gobierno Municipal quedó enmarcada en un comunicado que habló de honor, congruencia y defensa del movimiento. Sin embargo, la política local entendió el mensaje sin necesidad de traducción. La renuncia no fue una decisión voluntaria ni un cierre administrativo natural. Fue una instrucción. Y las instrucciones que pesan vienen de arriba.

En Oaxaca, el poder no suele gritar. Se insinúa. Y cuando alguien sale de escena de manera tan rápida y sin resistencia visible, no se trata de evaluación laboral, sino de reacomodo interno. Los cambios no responden a resultados: responden a alineamientos.

IOCIFED: infraestructura que no llega a las aulas

Mientras tanto, el Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Educativa, bajo la dirección de Alejandro López Jarquín, el conocido ex vendedor de Bonice, quien opera bajo dinámicas que han sido señaladas desde registros públicos, adjudicaciones y patrones de contratación. Empresas que aparecen repetidamente en contratos millonarios, domicilios fiscales que coinciden entre proveedores distintos, entregas de mobiliario o equipamiento cuya existencia material no siempre está documentada.

No es solo un problema administrativo. Es un mensaje claro sobre prioridades. Las aulas continúan deterioradas no porque falte presupuesto, sino porque el presupuesto toma rutas que rara vez desembocan en escuelas. Donde debería haber obra, hay papeles. Donde debería haber mobiliario, hay facturas. La infraestructura educativa no se pierde: se diluye.

SSO: la salud pública como territorio de influencia

En el sector salud, la llegada de una nueva titular a la Dirección Jurídica no se interpretó como fortalecimiento técnico, sino como movimiento estratégico. Su vínculo familiar con figuras relevantes del gabinete coloca el nombramiento en una dimensión que trasciende lo profesional y entra en lo político. La encomienda que se comenta dentro de la institución no es sanear procesos legales ni corregir fallas administrativas, sino operar consecuencias sobre la administración anterior.

La salud pública, en este escenario, no se trata únicamente de hospitales y medicamentos, sino de quién toma decisiones en nombre de la institución y bajo qué intereses se articulan esas decisiones.

¿Y para cuándo lloverán las denuncias contra Hugo Espinosa y Tavo Torres? ¿Cuánto habrá costado planchar las auditorías ante la ASF? Porque dicen que eran más de 600 millones sin comprobación.

San Juan Cacahuatepec: la violencia que atraviesa la política

Y mientras en las oficinas se ajustan puestos y se reordenan cadenas de mando, la realidad demuestra que el ejercicio del poder en Oaxaca no ocurre solo en escritorios.

La regidora Guadalupe Urbán Ceballos, integrante del cabildo de San Juan Cacahuatepec, fue asesinada a plena luz del día mientras se dirigía a un acto oficial. No había confrontación electoral abierta. No había disputa pública visible. Había, simplemente, el ejercicio de un cargo.

La muerte de una autoridad municipal en funciones es un golpe que trasciende al municipio. Es la evidencia cruda de que, en ciertos territorios, asumir responsabilidades públicas implica colocarse en medio de tensiones que no siempre reconocen la ley. La gobernabilidad no se sostiene con discursos si la vida de sus representantes puede ser arrebatada en el camino hacia su trabajo.

Reaparece Susana Harp en plena campaña de revocación de mandato

Y para cerrar con broche de oro la semana, por aquello de botellas caras, renuncias y más sorpresas, resulta que la senadora Susana Harp sostuvo un encuentro cultural en Oaxaca donde hasta cantó.

Los que saben aseguran, que es mera coincidencia, aunque en política no existan.

Ahí nomás.