Fracasa mesa de negociación entre el gobierno federal, estatal y la Sección 22

Si alguien pensó que la reunión entre Mario Delgado y la Sección 22 acabaría en foto grupal y sonrisas institucionales… perdió su apuesta más rápido que maestro esperando recategorización.

Tras diez horas de diálogo —más eternas que un trámite en Finanzas—, la Sección 22 se levantó de la mesa. Algunos dicen que por dignidad, otros por hambre, y los más sinceros aseguran que fue por el café de Ciudad Administrativa, que parece castigo líquido.

El resultado: se viene movilización masiva. Y en Oaxaca, eso suena más a alerta sísmica que a marcha pacífica.

El gobierno llegó con toda la plana mayor: Mario Delgado, Gobernación, ISSSTE, Gobierno del Estado… puro Vengador institucional, pero sin presupuesto ni plan. Promesas, sí; soluciones, ni en borrador.

La lideresa Yenny Pérez Martínez lo resumió con claridad:

“Si no hay respuestas, nos vemos en las calles. Ni un paso atrás.”

Y más de uno imaginó a Delgado rogando que ese paso atrás sí se lo den… pero hacia el Periférico.

La Sección 22, ya sin paciencia, básicamente pidió hablar con Claudia Sheinbaum:
—¿Podemos hablar con tu jefa?
—Pero yo soy el titular.
—Sí, sí… ¿y tu jefa?

Mientras tanto, el gobierno federal insiste en que el 100% de las demandas ya se resolvieron.
La 22 les responde:

“¿En qué universo? ¿En el Multiverso del Dinero que Sí Alcanza?”

Porque allá en las escuelas rurales hay maestros que dan clases, pintan salones, sostienen techos… y no cobran. Ni Uber Eats se atreve a tanto.

Y en medio de todo, el gobierno estatal observa desde la barrera, calculando los daños y los tiempos políticos. Porque con la revocación de mandato de Salomón Jara asomándose en el horizonte, cada conflicto social pesa más que cualquier encuesta. Y en Oaxaca, un bloqueo mal atendido puede convertirse en campaña… o en epitafio político.

Se avecina Asamblea, posible paro de 48 horas y un menú completo de lucha: bloqueos, marchas, plantones y el especial de la casa —caos vial con salsa de “ni modo, gobierno”—.

El gobierno llegó a negociar con discursos; la Sección 22, con estrategia y plan de fuga.
En Oaxaca, la educación se defiende… pero el tráfico lo paga el ciudadano.

Destapan corrupción en el INE Oaxaca

Dicen que el INE es el guardián de la democracia. Pero en Oaxaca, ese guardián parece andar con la vista nublada… o con los bolsillos bastante distraídos.

El escándalo del Subcomité de Adquisiciones reveló un modus operandi más viejo que promesa electoral: inflar facturas, devolver la diferencia “por fuera” y todos felices, menos el erario.

—Te facturo 100.
—Me entregas 60.
—Y el resto… guiño guiño.

El protagonista visible del desorden es Gregorio Jesús Jiménez Martínez, quien —según voces internas— no tenía los estudios necesarios para el cargo. Pero de pronto, apareció con una licenciatura recién salida del horno.
¡Magia pura! Expecto titulatus.

Mientras tanto, hay proveedores esperando pagos de hace tres años. Porque para el INE Oaxaca, “20 días hábiles” es más una leyenda que un procedimiento.

La vocal secretaria Chrysthian González, cansada del desorden, pidió una revisión profunda del área. Y no la culpo: si los proveedores siguen esperando, cualquier día exigirán sus pagos con pancartas afuera del instituto… o peor aún, con votos en contra.

Y como en toda buena trama oaxaqueña, no faltan los nombres de vieja escuela que aún deambulan por los pasillos del instituto. Algunos mencionan a ciertos priístas de larga trayectoria, sobrevivientes de la era García Revilla, con mano ligera para los trámites y gusto refinado por las oportunidades fáciles.
Entre ellos, se menciona —siempre en voz baja— a Martín Martínez Cortázar, cuya presencia en el tablero administrativo despierta más de una ceja y más de un suspiro presupuestal. Y para acabarla de amolar, este santito se pone a despedir gente, uuf, a ver si no le sale más caro el caldo que las albóndigas, tremendo cosoltepecano. Nada probado, por supuesto… pero en Oaxaca, cuando un nombre reaparece en la conversación, rara vez es por nostalgia.

A eso súmele los despidos selectivos y la contratación de cuates. Un instituto que presume autonomía, pero opera con el mismo método contable del tianguis dominical.

Si de verdad quieren cuidar la democracia, que empiecen por limpiar su propia casa.
La Contraloría del INE debería estar tomando nota… si no se les perdió el lápiz entre tanto expediente.

Raymundo Chagoya anuncia cambios en el gabinete municipal

En el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez ya se siente el nervio —y no precisamente por el olor a tamales de la Central—.
El presidente municipal Raymundo Chagoya Villanueva anunció que antes de su primer informe habrá movimientos en su gabinete. Y no, no hablamos de cambiar escritorios: hablamos de reacomodos, evaluaciones y, probablemente, despidos con moño institucional.

Con voz firme y sonrisa de examen final, el edil soltó:

“Hay quienes están al nivel del presidente… y otros muy por debajo.”

Y claro, la duda quedó flotando: ¿y cuál es el nivel del presidente?
Si es alto, tiemblen.
Si es regular, más de uno ya está puliendo su currículum.

Los regidores, felices con el suspenso, quieren que el Informe sea dentro del Cabildo: público, en vivo y con emoción tipo reality show municipal.
—“Funcionario, el voto ciudadano ha hablado… y tú no continúas en este gobierno.”
Música dramática. Cámara lenta. Gafete entregado.

Chagoya prometió constancia y resultados.
Y sí: la constancia del miedo también cuenta.

Así que si ve a un director limpiando su escritorio con lágrimas o imprimiendo reportes coloridos que nadie pidió… no lo juzgue. Es temporada de supervivencia burocrática.

Entre mesas que se rompen, facturas que se inflan y funcionarios que se encogen, Oaxaca demuestra una vez más que aquí la política no se aprende: se sobrevive.

Ahí nomás.