Oaxaca despide a hamurabi huesca entre flores y reclamos de justicia
Con música, coronas y emoción, colegas y familiares exigieron que la investigación reconozca su labor periodística
Oaxaca.— Con una ordenada procesión de flores y canciones que rompieron el silencio, familiares, colegas y integrantes de la comunidad periodística dieron ayer el último adiós a hamurabi huesca. La ceremonia, celebrada en un espacio cercano a su barrio, se convirtió en un reclamo público: que su trabajo no sea minimizado y que la investigación del crimen vaya más allá de la forma y llegue a la verdad.
Entre abrazos, relatos sobre su trabajo y fotografías, periodistas locales recordaron a huesca como alguien que buscaba historias que tocan la vida cotidiana: la escuela de un barrio, la lucha por servicios básicos, las voces que no siempre encuentran micrófono. Según Artículo 19, representantes de medios de Oaxaca y organizaciones civiles exigieron que las autoridades investiguen el caso con perspectiva de género y libertad de expresión y que se garantice protección a quienes realizan trabajo informativo en la región.
La demanda que se escuchó con más fuerza fue la de reconocimiento: «No fue un accidente laboral ni una nota menor», dijeron colegas que pidieron investigar el móvil profesional del ataque. Consultadas al respecto, fuentes de la comunidad periodística señalaron que cada vez que se silencia a una voz se debilita la capacidad de la sociedad para exigir servicios y rendición de cuentas.
El homenaje combinó lo íntimo y lo público. Música que le gustaba, arreglos florales y muestras de solidaridad de vecinos y organizaciones culturales. Al final, se depositaron libretas, lápices y una cámara simbólica: gestos para recordar que lo que se busca no es solo una cifra en una estadística, sino la continuidad del derecho a informar y a ser informado.
Este caso vuelve a colocar sobre la mesa la situación de inseguridad para periodistas en México y en particular en Oaxaca. Artículo 19 ha venido documentando que la impunidad en agresiones y homicidios contra comunicadores mina el trabajo periodístico. Por eso, la petición central es clara y práctica: investigaciones transparentes, coordinación entre instancias estatales y federales, y medidas de protección efectivas para colegas en riesgo.
Para la comunidad local, la ausencia de huesca deja un hueco en las noticias del día a día y en las luchas vecinales que él seguía con atención. Sus compañeros insisten en transformar el dolor en exigencia ciudadana: pedir a las autoridades resultados, acompañar a las familias, y fortalecer redes de solidaridad entre medios para documentar y visibilizar agresiones.
La despedida terminó con la promesa de no olvidar su trabajo y de mantener viva la pregunta por justicia. En palabras de una colega: es necesario que la memoria sirva para que otros no terminen pagando con su vida por informar.
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