Naciones unidas pide a México aceptar ayuda internacional para intensificar la búsqueda de desaparecidos
El llamado lo encabezó Juan Pablo Albán; la ONU propone activar el procedimiento del artículo 34 para reforzar cooperación técnica y forense.
Naciones Unidas, a través de su representante Juan Pablo Albán, volvió a insistir en que México abra la puerta al apoyo internacional para enfrentar la crisis de desapariciones que vive el país. Según Albán, el procedimiento del artículo 34 busca precisamente fortalecer la cooperación técnica, compartir bases de datos y apoyar a las autoridades mexicanas y a las familias en las labores de búsqueda e identificación.
Los números, y la experiencia cotidiana de miles de familias, explican la urgencia. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPED) reporta más de 100,000 casos desde 2006, una cifra que coloca la búsqueda y la identificación forense como prioridades públicas que requieren capacidades especializadas y coordinación transnacional.
¿En qué puede ayudar la comunidad internacional? Según la ONU, con peritos forenses, gestión de bancos genéticos, tecnología de búsqueda y metodologías para localizar fosas clandestinas y registrar cadenas de custodia. Ese apoyo no sustituye a las instituciones mexicanas; las complementa y permite acelerar procesos que hoy tardan meses o años, cuando cada día cuenta para las familias.
Desde la sociedad civil, colectivos de familiares han recibido con esperanza el llamado de la ONU. Estos grupos llevan años pidiendo recursos, transparencia y protocolos claros para que las búsquedas sean eficaces y respetuosas. Para muchos, la cooperación internacional puede traducirse en localizaciones más rápidas y en respuestas científicas que den nombre a quienes faltan.
La respuesta del gobierno federal ha sido variada en distintas ocasiones: por un lado reconoce la gravedad del problema y ha impulsado acciones institucionales; por otro, ha expresado reservas sobre intervenciones que puedan percibirse como injerencia. Este contexto obliga a un diálogo transparente en el que se definan responsabilidades, plazos y resultados concretos.
Desde el periodismo, y con la información proporcionada por Naciones Unidas y el propio Registro Nacional, es claro que aceptar ayuda no es renunciar a la soberanía: es invertir en capacidades que protegen a las familias y reconstruyen tejido social. La pregunta para las autoridades mexicanas es práctica y urgente: ¿qué condiciones se requieren para que esa cooperación, propuesta por Albán y la ONU, empiece a operar cuanto antes?
Si México acepta, el desafío será traducir el apoyo técnico en resultados palpables: más búsquedas, identificaciones con estándares científicos, apoyo psicosocial a familiares y protocolos que prevengan nuevas desapariciones. Si no, las familias seguirán esperando respuestas que, hasta ahora, llegan con demasiada lentitud.
Este diario seguirá informando y documentando los avances. La sociedad puede y debe exigir transparencia sobre cualquier acuerdo que se establezca con organismos internacionales, y participar activamente para que la búsqueda de desaparecidos sea prioridad real y sostenida.
Fuentes: Naciones Unidas; Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.
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