Por Horacio Corro Espinosa
#PorSiHaceFalta
Tengo en la mano un comunicado de la Policía Vial Estatal, fechado el 12 de agosto de 2026, en Oaxaca de Juárez.
Dice que ante la difusión de videos en redes sociales que acusan a sus elementos de presuntas agresiones físicas y de haber despojado de sus pertenencias a unas personas, la Dirección General informa que no tolerará abusos de autoridad ni actos de corrupción.
Ante la difusión de videos. Ahí está la frase que los desnuda.
No reaccionaron ante el despojo. Reaccionaron ante el video.
Y esto importa, porque según el testimonio del joven agredido, el director de la corporación, Toribio López Sánchez, estuvo presente esa noche en las oficinas de tránsito de Cinco Señores, sobre avenida Ferrocarril. No se enteró por redes sociales. Lo tuvo enfrente.
Vamos a los hechos.
La noche del martes 11 de agosto, en la Central de Abastos, una camioneta de la abarrotera Gran Bodega repartía mercancía. El operador llevaba en la bolsa sesenta mil pesos, lo recaudado de la venta del día.
Un motociclista que llevaba a un niño se le atravesó. Hubo agresiones verbales entre los dos. Eso fue todo.
Entonces intervinieron los elementos de la Policía Vial Estatal.
Golpearon a los jóvenes. Al conductor lo dejaron lesionado del ojo. Y se llevaron los sesenta mil pesos.
El policía del dinero se fue a su casa, a San Lorenzo. Cuando lo buscaron dijo que ya no podía regresar. Que era tarde. Que ya no había taxis para Oaxaca.
Ese fue el argumento de un elemento en funciones, con dinero ajeno en la bolsa. No había taxis.
Le mandaron una patrulla. Una unidad oficial, con gasolina del erario, a recoger a un policía y a sesenta mil pesos que no eran suyos.
La patrulla se tardó. Y regresó sin el elemento y sin el dinero.
Ahí quedó retratado el nivel de mando de esta corporación: mandan una patrulla por su propio policía y la patrulla vuelve vacía.
Mientras tanto, en Cinco Señores, con la presión del director López Sánchez encima, los agentes de guardia hicieron una vaquita entre ellos. Reunieron sesenta mil pesos. Se los entregaron a las víctimas cerca de las doce y media de la noche.
El director no detuvo a sus elementos. No los puso a disposición del Ministerio Público. No abrió carpeta.
Administró una colecta.
Sesenta mil pesos aparecieron sobre una mesa, en minutos, a media madrugada, entre policías de guardia. Eso no salió de un sueldo ni de un cajero. Salió de otra parte, y esa otra parte tiene un nombre que cualquier automovilista de Oaxaca conoce de memoria.
Falta lo peor.
Al muchacho lesionado del ojo le pusieron enfrente una declaración donde aceptaba haber conducido en estado de ebriedad. La firmó.
También, la corporación subió un video del propio director, donde declara que un conductor de una camioneta de abarrotes iba ebrio y provocó un hecho de tránsito.
¿De dónde salió esa versión?
No de un examen de alcoholemia. No de un dictamen. No de un peritaje.
Salió del papel que ellos mismos redactaron esa madrugada, para que lo firmara el joven al que estaban despojando.
Escribieron la prueba y ahora la citan como verdad oficial.
Y quedan las preguntas que nadie de esa corporación ha contestado.
Si iba ebrio, ¿por qué lo dejaron ir?
Si iba ebrio, ¿por qué no lo presentaron ante el Ministerio Público?
Si iba ebrio, ¿dónde está la carpeta, el dictamen, el procedimiento?
¿Y por qué esa firma apareció exactamente cuando le devolvían los sesenta mil pesos?
Un conductor ebrio detenido no se va a su casa a medianoche con el dinero en la bolsa y un papel firmado. Se queda. Se consigna. Se procesa. Eso lo sabe cualquiera que haya pasado un retén en este estado.
Ese papel no se firmó para acreditar una falta. Se firmó para comprar el silencio del agredido y blindar a los elementos.
Y miren ahora el retrato completo de esta corporación.
A sus elementos los turnan a la Dirección General de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad. Su propia casa.
Y a las víctimas las exhortan a presentar denuncia ante la Fiscalía General del Estado. Otra ventanilla.
La corporación se investiga sola y al muchacho lesionado del ojo lo manda a formarse.
Eso no es transparencia. Es administración del expediente.
Pero hay algo más, y ese algo tiene curul.
Esa noche, en esas oficinas, había un diputado local presente. Vio todo. Es familiar de uno de los agredidos. Y lo que hizo con lo que vio es materia de mi siguiente comentario.
Aquí te espero.
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