En Oaxaca, 724 mil hogares siguen con piso de tierra mientras la población envejece
Encuesta Intercensal 2025 del Inegi muestra retrasos en bienestar habitacional y un cambio demográfico que exige respuestas
La imagen es dura y cotidiana: familias que levantan la casa sobre tierra compactada, polvo que entra con cada paso, y un piso que se humedece en la temporada de lluvias. Según la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi, 724 mil hogares en Oaxaca carecen de recubrimiento en el piso; eso equivale a que 1 de cada 11 viviendas en la entidad tiene piso de tierra.
Al mismo tiempo, el mismo levantamiento estadístico confirma que Oaxaca envejece y que la tasa de crecimiento poblacional se ha desacelerado. Es decir, hay menos jóvenes que en décadas pasadas y más adultos mayores que necesitan viviendas seguras y accesibles.
¿Por qué importa que una casa tenga o no piso firme? Porque el piso es un elemento básico de salud y dignidad. Un piso de tierra favorece la presencia de parásitos, polvo y humedad que afectan sobre todo a niñas, niños y personas con problemas respiratorios. Para una persona mayor, un suelo irregular aumenta el riesgo de caídas y limita la movilidad dentro del hogar.
Los datos del Inegi permiten ver una doble urgencia: mejorar las condiciones materiales de las viviendas y adaptar esas mejoras a una población que envejece. No basta con construir más casas; hace falta intervenir en las que ya existen, con acciones concretas como colocación de piso firme, mejora de drenaje interior y accesos sin escalones.
Hay experiencias nacionales y locales que muestran que una inversión relativamente pequeña por vivienda —mano de obra comunitaria, materiales básicos y coordinación institucional— puede reducir enfermedades y mejorar la vida cotidiana. Pero para escalar estas soluciones se requieren políticas públicas sostenidas, presupuestos claros y participación comunitaria.
En Oaxaca, eso implica coordinación entre municipios, el gobierno estatal y el gobierno federal, así como la articulación con organizaciones sociales y brigadas locales. También es necesario priorizar a los hogares con personas mayores, mujeres embarazadas y familias con niñas y niños, para que las intervenciones sean equitativas y eficientes.
La Encuesta Intercensal 2025 del Inegi no solo enumera un problema; indica dónde hay que intervenir primero. Convertir el dato en política pública significa diseñar programas con entrega de materiales, capacitación local y esquemas de seguimiento que garanticen mantenimiento y sostenibilidad.
Para las y los oaxaqueños que viven con piso de tierra, el cambio puede ser tangible: menos enfermedades, menos polvo en la comida, mayor seguridad para caminar dentro de la casa. Para la sociedad en su conjunto, implica invertir en prevención y en calidad de vida, sobre todo ahora que la población envejece y necesita hogares que acompañen ese proceso.
Fuente: Encuesta Intercensal 2025, Inegi.
