Atzompa y xoxocotlán viven una noche de desvelo e indignación por la velada
Atzompa y Xoxocotlán, Oaxaca. Puntuales a la cita de la Velada de Fieles Difuntos, cientos de familiares llegaron para recordar a sus seres queridos, pero encontraron una noche tensa: deudos denunciaron falta de respeto hacia los dolientes y exigieron respuestas a las autoridades municipales.
Según testimonios recopilados por El Imparcial de Oaxaca, lo que debía ser una vigilia serena se transformó en desvelo e indignación. Vecinos y familiares relataron la presencia de puestos ambulantes que invadieron los accesos a los panteones, música a alto volumen y consumo de bebidas alcohólicas en inmediaciones donde se oficiaban rezos y ofrendas.
“Vinimos a acompañar a mi madre, no a escuchar una fiesta al lado de su tumba”, dijo una de las asistentes a El Imparcial de Oaxaca, quien calificó la situación como una muestra de desconsideración hacia quienes guardaban duelo. Otros dolientes señalaron enfrentamientos verbales entre comerciantes y familiares que intentaban mantener la solemnidad de la velada.
La falta de iluminación adecuada y de presencia visible de elementos de seguridad municipal fue otro de los reclamos. Habitantes consultados advirtieron que la ausencia de orden permitió que se duplicaran actividades comerciales y recreativas en zonas destinadas al recogimiento, lo que incrementó la tensión durante la madrugada.
Más allá del malestar, la noche dejó preguntas sobre la regulación de espacios públicos en fechas tradicionales. Especialistas en patrimonio cultural consultados por El Imparcial de Oaxaca recuerdan que las veladas por los fieles difuntos combinan memoria y comunidad, pero requieren coordinación entre autoridades, iglesias y vecinas y vecinos para respetar ritos y convivencia.
Representantes comunitarios de Atzompa y Xoxocotlán solicitaron a los ayuntamientos mayores controles de acceso, zonas delimitadas para comerciantes y campañas de concientización para los visitantes. También pidieron protocolos claros que garanticen el derecho al duelo sin criminalizar la venta informal, buscando soluciones que respeten tanto la memoria como el sustento de familias que dependen de esa fecha.
La experiencia de esta madrugada deja un llamado a la reflexión: la tradición no debe perderse en el ruido. Para que la memoria colectiva se ejerza con dignidad es necesaria una gestión pública que fortalezca la seguridad, mejore el alumbrado y promueva el diálogo entre quienes custodian el recuerdo y quienes ofrecen servicios en la vía pública.
Mientras tanto, el sentimiento en la comunidad es de vigilia prolongada: no solo por las horas sin dormir, sino por la urgencia de recuperar el respeto en los panteones de Atzompa y Xoxocotlán.
