Panteones de Xoxo y Atzompa se venden como tours y llegan a costar 2,200 pesos
En los alrededores de la capital oaxaqueña se están organizando recorridos pagados a los panteones de Xoxo y Atzompa, con servicios que van desde mil 200 hasta más de 2,200 pesos por persona, según reportes de El Imparcial de Oaxaca. Las ofertas, presentadas como “veladas” o visitas guiadas nocturnas, mezclan tradición, relatos y espectáculo; pero generan debate entre vecinos, familiares de difuntos y promotores culturales.
Quienes anuncian estos paseos aseguran ofrecer una experiencia distinta: narrativas sobre la memoria local, música y ambientación nocturna que, dicen, acercan al visitante a las costumbres de la zona. El pago incluye guía, supuestamente acceso y cierta logística. Para algunos vecinos, sin embargo, la presencia masiva de foráneos y la comercialización de espacios íntimos donde reposan familiares es una falta de respeto y una amenaza a la dignidad de los rituales comunitarios.
El fenómeno plantea preguntas claras: ¿quién decide qué partes de la vida comunitaria se transforman en producto turístico? ¿Se comparten los ingresos con las familias y la comunidad? ¿Hay reglas claras de comportamiento y horarios para preservar el carácter funerario de los panteones? El Imparcial de Oaxaca recoge testimonios contrapuestos: operadores que hablan de oportunidades económicas y vecinos que lamentan la mercantilización.
Desde una mirada práctica, la salida no es prohibir todo: el turismo puede significar ingresos para guías locales y mantenimiento de espacios públicos. Pero hace falta regulación y participación comunitaria. Algunas medidas concretas que podrían considerarse son: establecer horarios y límites de aforo, crear un código de conducta para visitantes, destinar una parte clara de las ganancias al mantenimiento del panteón y a proyectos comunitarios, y garantizar que las familias que acuden a enterrar o recordar a sus difuntos no sean desplazadas por actividades turísticas.
La discusión también toca la memoria colectiva. Los panteones no son museos; son lugares de duelo, de recuerdos y de intimidad familiar. Cuando se convierten en escenario, la comunidad pierde control sobre cómo se cuentan sus historias. Por eso la voz de quienes viven en Xoxo y Atzompa debe estar en el centro de cualquier decisión.
La invitación es a la reflexión y a la acción: autoridades municipales y estatales, promotores culturales y vecinos tienen que sentarse a dialogar, con transparencia en los números y criterios claros de respeto cultural. Si el turismo va a entrar, que sea con reglas que protejan la dignidad y beneficien a la comunidad.
Reportero en Oaxaca. Fuente: El Imparcial de Oaxaca.
