Sheinbaum propone decreto para abrir datos y defiende reglas a medios
La medida busca facilitar el acceso al portal de información del gobierno; la presidenta niega que las nuevas normas busquen censurar.
La Presidencia anunció esta semana un decreto para hacer más accesible el portal de transparencia del gobierno federal, con la intención de que la información pública sea «más navegable y útil», según el comunicado oficial citado por El Universal. Al mismo tiempo, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las críticas que aseguran que las recientes reglas para los medios constituyen un intento de censura y defendió su diseño como mecanismo de orden público y protección de audiencias.
El decreto, en palabras de la administración, busca simplificar formatos, homogenizar datos y facilitar búsquedas para que cualquier persona —desde estudiantes hasta periodistas o pequeñas organizaciones— encuentre con menos fricción contratos, programas y estadísticas que inciden en su vida diaria. Imagina un archivo gubernamental que deje de ser un mar de PDFs y empiece a funcionar como un mapa claro: esa es la promesa que describen en Presidencia.
En la conferencia matutina, Sheinbaum sostuvo que las nuevas reglas para los medios no suponen un «candado» a la libertad de expresión sino un intento por regular prácticas como la compra de espacios, la fiscalización de publicidad oficial y la protección de audiencias vulnerables. La postura oficial subraya que una mayor transparencia en los flujos de información pública beneficia a la ciudadanía y mejora la rendición de cuentas.
La respuesta no fue unánime. Periodistas, organizaciones defensoras de la libertad de expresión y algunos sectores de la oposición han pedido claridad sobre criterios, plazos y sanciones. Temen que normas imprecisas puedan dejar margen para uso discrecional y, en la práctica, enfriar la labor informativa. «La intención puede ser buena, pero los detalles importan», dijo a este diario un académico especializado en políticas públicas.
¿Qué significa esto para la gente común? En el mejor escenario, un portal más accesible facilita que una persona encuentre cuánto cuesta un programa social en su municipio, cómo se gastaron recursos en obra pública o cuáles son los criterios para contratos. Esa transparencia puede empoderar a vecinos para exigir mejoras y reducir oportunidades para la corrupción. En el peor, la falta de claridad en las reglas para medios puede traducirse en menos cobertura crítica y menos pluralidad en los temas que afectan a las comunidades.
Analistas consultados por El Universal insisten en que el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) tendrá un papel clave para vigilar la implementación y evitar retrocesos. También piden calendarios, indicadores públicos de avance y canales de denuncia accesibles para la ciudadanía.
Sheinbaum, en su defensa, invitó a la discusión pública y a la participación ciudadana: propuso mesas de trabajo con medios, académicos y sociedad civil para afinar los puntos en disputa. Esa apertura será determinante para que la medida no quede en un decreto más sino en cambios que realmente faciliten la vida cotidiana de las personas.
En resumen, la iniciativa mezcla un avance potencial en acceso a datos con un debate abierto sobre libertad de prensa. La diferencia entre uno y otro dependerá de la claridad técnica del decreto, de los controles institucionales y de la vigilancia activa de la sociedad. Como dice un defensor de la transparencia, citado por El Universal, «la transparencia no es un fin en sí mismo si nadie puede usarla».
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por La Politica online
