Farid Acevedo asume la UABJO y la transparencia se perfila como su primer examen
La toma de protesta del 13 de mayo no solo renovó la dirección administrativa: abrió un plazo para rendir cuentas ante estudiantes, sociedad y autoridades.
La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca informó que el 13 de mayo Farid Acevedo López tomó protesta como nuevo rector de la UABJO. El acto, más allá del protocolo, encendió expectativas y exigencias públicas sobre cómo se gestionarán recursos, nombramientos y contratos en los próximos años. En su texto “La responsabilidad pública en un nuevo rectorado de la UABJO”, Misael Sánchez subraya que la transparencia debe ser la brújula del nuevo periodo.
Estudiantes, académicos y colectivos ciudadanos han planteado demandas concretas: publicar los contratos y convenios, detallar el destino del presupuesto anual, transparentar procesos de selección de personal y abrir auditorías internas y externas. Estas peticiones convergen con los criterios que promueve el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) para las universidades públicas.
El nuevo rector enfrenta retos que no son solo administrativos, sino políticos y sociales. La opacidad en administraciones previas dejó dudas sobre compras, adjudicaciones y cuentas públicas; la confianza se recupera con actos concretos más que con promesas. Como ejemplo práctico, la comunidad universitaria sugiere que la UABJO publique periódicamente informes financieros accesibles y comprensibles, y que se habiliten mecanismos de participación para estudiantes y trabajadores.
Fuentes consultadas dentro de la propia universidad y entre académicos plantean que la colaboración con instancias como la Secretaría de la Función Pública y auditorías externas podría reforzar la credibilidad del nuevo rectorado. Al mismo tiempo, advierten que la transparencia requiere voluntad política, recursos para sistemas de información y formación para quienes administran la universidad.
La ciudadanía oaxaqueña tiene interés directo: una universidad más transparente impacta en la calidad educativa, en la protección de recursos públicos y en la posibilidad de que la UABJO vuelva a ser referente cultural y social. Si Acevedo convierte la exigencia pública en política cotidiana, su gestión podrá mostrar avances concretos; si no, la desconfianza será el telón de fondo.
En los próximos meses será clave observar señales medibles: publicación de contratos y procesos de licitación, apertura de expedientes de nombramientos, entrega de reportes financieros periódicos y la instalación de canales de rendición de cuentas con participación estudiantil. La responsabilidad pública, como recuerda Misael Sánchez, no es un lema; es una práctica que se prueba día a día.
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