El tren, las ausencias y el negocio

En Oaxaca el tren no solo mueve carga: mueve silencios, intereses y personajes que prefieren operar desde atrás. El Interoceánico sigue vendiéndose como la gran promesa, pero cada accidente y cada ausencia lo exhiben como otro negocio gigante administrado con las viejas mañas. Cuando vino la tragedia, lo que más pesó no fue el golpe del metal, sino el vacío político. En los momentos difíciles, el gobierno estatal no estuvo donde debía y el centro volvió a mandar. Aquí ya aprendimos que las ausencias también gobiernan.

El tren se volvió caja grande y, como toda caja grande, atrajo a los mismos operadores. Contratos, proveedores y decisiones que no pasan por la plaza pública. Y ahí aparece Amilcar Olán, nombre que se repite en pasillos y cafés políticos. Olán no grita, no posa, no inaugura: opera. En Oaxaca, su liga con el sector salud no es nueva; ese terreno fue la escuela donde se aprendió a mover dinero sin hacer ruido. De la mano de un operador financiero que opera en esos rumbos, se armó una red de proveedores —muchos traídos de Tabasco— que hoy ya no solo pisan hospitales, sino también obras y negocios en el Istmo, con intereses puestos incluso en Playa Brasil. Del hospital al tren, del tren a la playa: el mismo colmillo, distinto paisaje. Ah y que decir, se volvieron dueños de casas en el centro histórico de la ciudad, compraron propiedades en varios estados y dicen que a uno de sus cómplices, hasta propiedad en Canadá. Ups…

Y en carreteras, diciembre de accidentes

Mientras arriba se mueven millones, abajo la realidad se estrella. Diciembre volvió a ser temporada de volcaduras y choques. Alcohol, exceso de velocidad y cero cultura vial. No hay prevención real, solo reacción tardía. Cada año pasa lo mismo y nadie se hace cargo. Aquí la tragedia ya se volvió rutina.

Alcoholímetros: pretextos para robar. Presidentes en la mira

Y cuando debería haber prevención, aparece el abuso. Los alcoholímetros dejaron de ser herramienta de seguridad para convertirse en negocio municipal. En Santa Cruz Amilpas, el nombre es claro: Christian Baruch. Bajo su administración, el operativo se volvió sinónimo de multas exageradas, amenazas y “arreglos” inmediatos. No es un policía pasado de listo: es un esquema que solo funciona si desde la presidencia se permite.

En Santa Lucía del Camino la historia es la misma. Ahí comenzó el enojo ciudadano. El alcoholímetro se convirtió en caja chica y el presidente municipal Juan Carlos García prefirió voltear para otro lado, distraer a la opinión pública con propaganda pagada y luego seguirle con el abuso, eso sí, sin recibo alguno. Cuando el lucro es constante, la responsabilidad deja de ser operativa y se vuelve política. Los retenes no se corrompen solos.

El informe que parece campaña

En ese contexto, Ray Chagoya decidió salir de gira con su informe. Mucha lona, muchas fotos y cero autocrítica. Más que rendición de cuentas, parece calentamiento político. En un Oaxaca lleno de problemas urgentes, la autopromoción suena a burla.

Y dicen que tanta lona y espectáculo mediático a nivel estatal, pretendería poner a Chagoya en la jugada de los dos años de la gubernatura, ya que la dentista de la Cuenca no aparece ni en la encuesta, y los personajes del Istmo y la Costa, no pasarán el filtro en la Ciudad de México.

Factureros nerviosos y Baumar en el espejo

El SAT ya avisó y en Oaxaca más de uno anda sudando frío. La fiesta de las facturas falsas se está acabando. El caso Baumar —empresa señalada y aun así contratada— es el espejo donde muchos no quieren mirarse. Es el mismo modelo que durante años se normalizó en el sector salud y que ahora migra a otras dependencias. Aquí el problema no es la empresa fantasma: es quien le firma, quien le paga y quien la defiende con silencio.

¿Factureros en Oaxaca? Para nada ja ja ja

San Antonio de la Cal: el saqueo de Porfirio

Lo de San Antonio de la Cal ya es postal del cinismo. Porfirio Santos se fue dejando un municipio desordenado, endeudado y exhibido. No fue descuido, fue saqueo.

Y como ya se ha señalado antes en esta pluma, no actuó solo. Su relación política con el barbita de rancho Nicolás Feria fue parte del blindaje que permitió excesos sin consecuencias. Hoy el pueblo paga el desorden y los responsables siguen caminando tranquilos.

Veremos si alguien actúa contra ese intento frustrado de cacique.

Venezuela, rumores y oaxaqueños

Y para cerrar, el ruido internacional. Venezuela, Nicolás Maduro y los señalamientos que vuelven a escena. En la denuncia presentada en Nueva York se menciona de forma reiterada la presunta relación de Maduro con cárteles mexicanos, un señalamiento que reaviva tensiones y pone nombres bajo la lupa.

Por otro lado, en el contexto político aparece Leopoldo de Gives, juchiteco, atrapado en una narrativa donde el cargo y el momento bastan para hacer un análisis político. Es conocido que Polo no le hace a la maña, más bien sus dinámicas van en el manejo pero de las organizaciones sociales, pero estas, en el Istmo, mucho podrían explicar sobre negocios y cosas raras con sindicatos, huachicoleros y otras actividades delictivas. Ojalá y Leopoldo salve el pellejo con buena información y alertar si algún valiente del Istmo, traía sus tejes en Caracas. No hay pruebas públicas contra Oaxaca ni contra oaxaqueños como colectivo, pero el rumor ya juega su papel político.

Todo se conecta: el tren, la salud, los operadores, los alcaldes abusivos, los factureros nerviosos y las ausencias desde arriba. En Oaxaca el problema no es que no haya proyectos. El problema es que el negocio siempre va adelante… y la autoridad, atrás.

Ahí nomás.