Editorial lleva al IMPI a tribunales por retiro del libro de Gloria Trevi
Ciudad de México. Penguin Random House presentó una demanda contra el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) después de que la institución ordenara retirar del registro y, por ende, fuera de circulación un libro relacionado con la cantante Gloria Trevi. La editorial exige que el caso se analice conforme a la Constitución, a los tratados internacionales de derechos humanos y a los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, según un comunicado de Penguin Random House.
La disputa, que la editorial califica como un intento de censura, pone en tensión dos terrenos que suelen ir de la mano: la protección de la propiedad industrial y los límites de la libertad de expresión y el acceso a la cultura. El IMPI, responsable de los registros y de resolver controversias en materia de marcas y derechos conexos, retiró el libro del registro, decisión que ahora enfrenta a la editorial en los tribunales.
Para Penguin Random House, explica su comunicado, la controversia no es solo un trámite técnico: implica el derecho de lectores, librerías y autores a circular ideas y obras. La editorial pide que jueces y tribunales apliquen la Constitución y los estándares internacionales que protegen expresiones culturales y periodísticas, en línea con precedentes de la Suprema Corte y de la Corte Interamericana que favorecen la máxima protección a la libertad de expresión cuando están en juego asuntos de interés público.
Más allá del caso concreto, especialistas consultados por diversos medios han advertido que decisiones administrativas que limitan la circulación de libros pueden generar un efecto disuasorio para editoriales y autores, y empobrecer el debate público. En la práctica, explica Penguin Random House, la medida del IMPI implicó la desaparición física y comercial del libro, con impacto directo en trabajadores de librerías y en lectores que ya no pueden acceder a ese material.
El enfrentamiento legal podría terminar en distintas instancias. Si los tribunales federales consideran que hubo una vulneración de derechos, el asunto podría alcanzar a la Suprema Corte; en un escenario extremo y como referencia doctrinal, los criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos suelen servir de guía para resolver conflictos entre regulación administrativa y libertad de expresión.
Este episodio plantea preguntas concretas para la ciudadanía: ¿qué límites debe poner el Estado a la circulación de obras culturales? ¿Cómo equilibrar la protección de derechos con el derecho colectivo a la información y la cultura? En ese terreno, organizaciones civiles y editoriales han llamado a fortalecer garantías que eviten que decisiones administrativas funcionen como filtros del contenido cultural.
Mientras la demanda avanza, la discusión pública continúa en estanterías, redes y mesas de debate. Penguin Random House pide que el caso siente un precedente que priorice el acceso a la cultura y la libertad de expresión; el IMPI, por su parte, tendrá que explicar las razones técnicas y legales que motivaron el retiro. Lo que está en juego es más que un libro: es la facilidad con la que las ideas llegan a la gente y la capacidad de la sociedad para decidir sobre ellas.
Fuente: Penguin Random House; Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
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