Comparsa en Oaxaca genera derrama millonaria y colma hoteles durante Día de Muertos
La tradición recorrió la ciudad encabezada por Irma Bolaños Quijano; autoridades hablan de más de 500 millones de pesos y ocupación hotelera total.
Las calles de la capital oaxaqueña volvieron a vestirse de color y memoria. La comparsa de Día de Muertos, que recorrió el centro histórico el fin de semana, no solo fue una muestra de tradición viva, sino también un impulso palpable a la economía local. De acuerdo con datos del Gobierno del Estado de Oaxaca y del Sistema Estatal DIF, el evento dejó una derrama económica superior a 500 millones de pesos y reportó una ocupación hotelera del 100 por ciento.
La ceremonia fue encabezada por la Presidenta Honoraria del Sistema Estatal DIF, Irma Bolaños Quijano, quien acompañó a familias, artistas y visitantes en el recorrido. A lo largo de varias horas, comparsas, alebrijes, catrinas y ofrendas móviles atrajeron a miles de personas, entre turistas nacionales y visitantes internacionales, según el balance oficial de la Secretaría de Turismo del estado.
Para comerciantes y prestadores de servicios, la afluencia se tradujo en ganancias concretas. «Este fin de semana vendimos casi todo lo que trajimos; la gente llegó y compró», dijo Mariana García, artesana de papel picado. Hoteles y posadas reportaron llenos absolutos, mientras restaurantes y transportistas elevaron su ritmo de trabajo.
El impacto económico, sin embargo, convive con retos. Autoridades reconocen que el aumento de visitantes exige mayor coordinación en seguridad, recolección de residuos y servicios urbanos. Organizaciones locales han pedido esquemas de apoyo más directos para los pequeños productores culturales que sostienen la fiesta, además de políticas que mitiguen la presión sobre barrios residenciales.
El evento también abrió debates sobre la gestión del turismo: cómo preservar la autenticidad cultural sin convertir la tradición en mera mercancía y cómo repartir de manera más equitativa los beneficios entre comunidades, artesanos y trabajadores informales. En este sentido, especialistas consultados por el Gobierno del Estado de Oaxaca han sugerido crear fondos de apoyo y programas de capacitación vinculados a festividades emblemáticas.
Más allá de los números, la comparsa fue una afirmación comunitaria: familias que regresan a sus barrios, jóvenes que aprenden a diseñar vestuarios y músicos que mantienen ritmos ancestrales. Si bien los 500 millones son un indicador del peso económico del turismo cultural, el desafío para autoridades y sociedad es transformar esa bonanza en mejoras duraderas: mejores salarios para trabajadores del turismo, infraestructura urbana que resista la presión temporal y protección real para los patrimonios inmateriales.
El Gobierno del Estado de Oaxaca y el Sistema Estatal DIF anunciaron que evaluarán las acciones realizadas y propondrán medidas para el próximo año, con énfasis en la sustentabilidad cultural y el apoyo a las comunidades. La mezcla de fiesta y trabajo, de recuerdo y comercio, mostró una vez más que el Día de Muertos en Oaxaca es tanto un ritual colectivo como una palanca económica cuyo potencial debe gestionarse con sensibilidad y justicia.
