Cofepris autoriza inyección semestral para prevenir el VIH
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aprobó recientemente la aplicación de una inyección cada seis meses para la prevención del VIH, basada en el antirretroviral lenacapavir. La decisión sigue el paso de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), que autorizó este uso en junio de 2025, y va en línea con la valoración positiva que hizo la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la expansión de opciones de profilaxis.
Para quienes lidian con la necesidad de tomar pastillas cada día, la inyección semestral es comparable a cambiar un reloj que pide pilas todos los días por uno que solo necesita cuerda dos veces al año. En la práctica, significa menos interrupciones por viajes, trabajo o estigma, y una opción más discreta para personas en situaciones vulnerables.
Según comunicados del fabricante, Gilead Sciences, los ensayos clínicos mostraron que lenacapavir puede ofrecer protección sostenida en personas con riesgo de exposición. La OMS calificó el avance como una oportunidad para ampliar la prevención, pero también advirtió sobre la necesidad de sistemas de seguimiento y vigilancia para evitar resistencias y controlar efectos adversos.
En México, la aprobación por parte de Cofepris abre la puerta a su uso tanto en clínicas privadas como, potencialmente, en programas públicos. Aquí entran preguntas urgentes: ¿qué tan pronto se integrará al catálogo de la Secretaría de Salud? ¿habrá compras públicas negociadas para bajar el precio? ¿cómo se garantizará el acceso para comunidades en zonas rurales y para personas sin seguridad social?
El impacto real dependerrá de decisiones públicas y del trabajo conjunto entre el gobierno, organizaciones civiles y la academia. ONUSIDA y grupos locales especializados han insistido en que la llegada de nuevas herramientas debe venir acompañada de campañas de información, capacitación a personal de salud y medidas contra la discriminación, para que la tecnología no quede solo en las grandes ciudades o en quienes pueden pagarla.
No hay que romantizar la novedad: toda tecnología médica trae retos. Además del costo y la logística de aplicación semestral, hacen falta protocolos claros para seguimiento clínico, manejo de posibles efectos y rutas de derivación si alguien adquiere infección pese a la profilaxis.
Para las personas interesadas, el paso práctico inmediato es informarse en su centro de salud y con organizaciones comunitarias. La Cofepris y la Secretaría de Salud son las fuentes oficiales sobre disponibilidad y criterios de prescripción; la FDA y la OMS ofrecen antecedentes y recomendaciones técnicas; y Gilead Sciences publica datos de los estudios.
Este avance puede ser un punto de inflexión para la prevención del VIH en México, pero su potencial dependerá menos de la aprobación en papel y más de las decisiones que tomemos como sociedad: presupuestos, políticas públicas, educación y una red de atención que ponga a las personas en el centro.
Información basada en comunicados de Cofepris, la FDA, la OMS y datos del laboratorio Gilead Sciences.
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