Peligro en las carreteras: la omisión de Cabien deja aisladas a comunidades mixes
Falta de movilidad para sacar a enfermos ha costado vidas, indican en los mixes. Vecinos y autoridades comunitarias del pueblo mixe denuncian que tramos clave de caminos están convertidos en zanjas y colapsos, y señalan la negligencia de Cabien como factor central en el deterioro, según reportes de El Imparcial de Oaxaca.
Las familias relatan viajes que antes duraban una hora y ahora se hacen interminables porque los vehículos no pueden pasar. “Cuando alguien se enferma, a veces es tarde para llegar al hospital”, dice una vecina consultada por El Imparcial de Oaxaca. Esa falta de movilidad no es solo incomodidad: en varias ocasiones ha significado la diferencia entre la vida y la muerte, aseguran los habitantes.
Las carreteras son las arterias que permiten que llegue la salud, la educación y el comercio. En la región mixes, tramos sin mantenimiento, puentes con grietas y derrumbes ponen en riesgo a conductores y peatones. Comunidades acusan que proyectos de reparación quedaron a medias o no cumplen los estándares, y señalan a Cabien como responsable de obras y mantenimiento que no se han concretado con la calidad requerida.
Desde la mirada ciudadana, la omisión tiene consecuencias cotidianas: ambulancias que no entran, transporte escolar irregular, pérdida de cosechas y encarecimiento de insumos. Además del riesgo humano, hay un costo económico que golpea a hogares ya vulnerables.
Hay vías de salida y propuestas concretas que reclaman las comunidades. Exigen auditorías transparentes de los contratos, calendarios reales de mantenimiento publicados por las autoridades estatales, reparación inmediata de los tramos más críticos y esquemas de participación comunitaria para supervisar obras. También plantean instalar rutas alternas y equipos de respuesta local para emergencias médicas mientras se hacen las reparaciones.
Organizaciones sociales y líderes locales piden al gobierno del estado y a dependencias como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que prioricen recursos y den respuestas claras. La exigencia, dicen, no es ideológica: es práctica y urgente. Reparar caminos es invertir en vidas y en la dignidad de pueblos que hoy sienten cómo se les apaga la posibilidad de movilizarse.
El camino a seguir requiere transparencia, presupuesto y voluntad política. Si no se actúa con prontitud, las comunidades mixes seguirán esperando ambulancias que no llegan y al borde de riesgos evitables. Como concluye un vecino citado por El Imparcial de Oaxaca, “no pedimos lujo, pedimos que las rutas funcionen para vivir”.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
