Azúcar en la mira: IMSS insta a limitar dulces, postres y refrescos

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lanzó un llamado claro: moderar el consumo de dulces, postres y alimentos con alto contenido de azúcar. La recomendación apunta a frenar enfermedades como la diabetes y la obesidad, problemas que afectan a un gran número de familias mexicanas.

En un comunicado institucional, el IMSS recuerda que las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados son fuentes importantes de calorías vacías. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), cerca de tres de cada cuatro adultos en México tienen sobrepeso u obesidad, y la diabetes figura entre las principales causas de muerte, de acuerdo con cifras del INEGI.

“No se trata solo de quitar un postre, sino de cambios en la vida cotidiana”, dijo el IMSS al explicar sus recomendaciones. Entre ellas están reducir la ingesta de refrescos, elegir agua simple o agua natural con fruta fresca, revisar el etiquetado frontal y limitar las golosinas en casa, especialmente para niños y adolescentes.

Las medidas que sugiere el IMSS coinciden con políticas públicas ya aplicadas en el país: el impuesto a las bebidas azucaradas y el etiquetado frontal nutricional. Estudios académicos realizados después de esos cambios mostraron una reducción en la compra de bebidas azucaradas, aunque especialistas advierten que hacen falta acciones complementarias, como educación alimentaria y acceso a opciones saludables.

En la consulta diaria, médicos del IMSS observan que muchos pacientes no relacionan el consumo frecuente de refrescos con el aumento de peso o la resistencia a la insulina. Por eso el instituto apuesta por la prevención: controles de peso, orientación nutricional y programas comunitarios que promuevan la actividad física.

Para las familias con presupuestos ajustados, la recomendación del IMSS subraya alternativas accesibles: agua de jarras, frutas de temporada, preparar postres caseros con menos azúcar y reducir la oferta de ultraprocesados en la despensa. Son cambios pequeños que, sumados, pueden tener un impacto real en la salud.

El llamado también tiene una dimensión colectiva. El IMSS pide políticas que favorezcan entornos saludables: escuelas con alimentos nutritivos, señalización clara en productos y apoyo a iniciativas locales que faciliten el acceso a alimentos frescos. La salud pública, dicen, no puede depender solo de la decisión individual.

Como periodista joven observo que estos mensajes tocan la cotidianidad: el cumpleaños escolar, la merienda rápida después del trabajo, la bebida que acompaña la comida. Cambiar hábitos no es sencillo, pero la evidencia y las recomendaciones del IMSS apuntan a que reducir el azúcar puede alargar años de vida y mejorar la calidad de quienes ya viven con enfermedades crónicas.

Si quiere saber más sobre las guías y programas del IMSS, consulte la información en su unidad médica más cercana. La invitación es clara: menos azúcar, más salud para las familias mexicanas.

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