Calor extremo agrava el hígado graso; especialistas piden medidas concretas

Altas temperaturas y deshidratación pueden empeorar la esteatosis hepática y desencadenar daños silenciosos, alertan médicos consultados por El Imparcial de Oaxaca

Las olas de calor no solo hacen que aumente la factura de luz o que falte el sueño. Para miles de personas con hígado graso, temperaturas prolongadas y la consiguiente deshidratación representan un riesgo real y poco visible: el empeoramiento de la inflamación hepática y, en casos extremos, daño funcional.

“El hígado trabaja más cuando el cuerpo está estresado por el calor; la deshidratación y las alteraciones metabólicas pueden convertir una condición crónica estable en un cuadro más grave”, explica un hepatólogo consultado por El Imparcial de Oaxaca. Los expertos señalan que quienes viven con obesidad, diabetes o hipertensión son especialmente vulnerables.

La explicación es sencilla: imagina el hígado como una esponja cargada de grasa. Cuando faltan líquidos y suben las temperaturas, esa esponja sufre más para mantener las funciones del organismo. A nivel celular hay mayor inflamación y estrés oxidativo, lo que puede acelerar el daño hepático silencioso.

Autoridades sanitarias, entre ellas la Secretaría de Salud y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, han advertido que las olas de calor afectan con mayor fuerza a personas con enfermedades crónicas. En este contexto los especialistas que hablaron con El Imparcial de Oaxaca recomiendan acciones concretas para reducir riesgos.

Entre las recomendaciones prácticas están mantenerse bien hidratado con agua y bebidas con electrolitos cuando sea necesario; evitar el consumo de alcohol y comidas muy grasosas durante los días de calor; protegerse del sol y pasar las horas más calurosas en espacios frescos; y no suspender medicamentos sin consultar al médico. También insisten en controlar la glucemia y la presión arterial, porque su descontrol puede agravar el hígado graso.

Además de cuidados individuales, los médicos subrayan la importancia de políticas públicas: accesos a centros de refugio climatizados, campañas informativas sobre riesgos del calor para enfermedades hepáticas y estrategias de prevención contra la obesidad y la diabetes. “No se trata solo de reaccionar cuando llega la ola de calor; hace falta prevención sostenida”, dice una especialista citada por este medio.

Si usted tiene diagnóstico de hígado graso o factores de riesgo, programe una revisión médica si nota fatiga intensa, dolor en la parte superior derecha del abdomen, ictericia o cambios en la orina. Ante cualquier duda, acuda a su unidad de salud para orientación personalizada.

La ola de calor es un llamado: cuidar el hígado en verano es tan importante como proteger la piel. Con información y medidas sencillas se pueden evitar daños que, al principio, pasan desapercibidos.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial