Arrazola lleva tradición y oficio a la expo feria artesanal 2026
Andador turístico de San Antonio Arrazola abre sus puertas del 24 de octubre al 3 de noviembre, según el Ayuntamiento de Santa Cruz Xoxocotlán.
Santa Cruz Xoxocotlán, Oax. — El pueblo de San Antonio Arrazola, conocido por sus alebrijes y tallado en madera, se convirtió desde este sábado en el epicentro de la artesanía oaxaqueña. La Expo Feria Artesanal 2026, instalada en el Andador Turístico, reunió a artesanos locales y de la región para mostrar técnicas tradicionales, talleres y piezas que mezclan creatividad contemporánea con oficio ancestral, informó el Ayuntamiento de Santa Cruz Xoxocotlán.
En los puestos se ven desde pequeñas figuras pintadas a mano hasta mobiliario decorado con motivos tradicionales. Más allá del colorido, los artesanos buscan visibilidad y ventas directas: “Aquí no solo vendemos objetos, preservamos un oficio que nos identifica”, comentó una artesana de Arrazola durante la inauguración. Para muchos, la feria es una oportunidad para que el turismo local y nacional reconozca el valor del trabajo manual frente a la producción industrial.
La Secretaría de Cultura de Oaxaca acompañó la organización con talleres y mesas de diálogo sobre comercialización y registro de técnicas, acciones que, según organizadores, buscan fortalecer cadenas de valor y proteger saberes comunitarios. Sin embargo, los participantes señalaron retos persistentes: costos de materiales, intermediación y la necesidad de programas públicos que garanticen precios justos y acceso a mercados más amplios.
Visitantes comentaron que además de comprar, buscan entender las historias detrás de cada pieza. Ese vínculo entre creador y público, dicen los artesanos, ayuda a que el oficio no se perciba solo como mercancía, sino como herencia cultural viviente. El Ayuntamiento subrayó que la feria también pretende incentivar la economía local y consolidar a Arrazola como punto turístico cultural dentro de la región.
La Expo Feria Artesanal 2026 permanecerá abierta hasta el 3 de noviembre, con actividades diarias dirigidas a públicos de todas las edades: demostraciones en vivo, charlas sobre conservación de la madera y espacios para que jóvenes aprendan el oficio. Para quienes quieran apoyar, los organizadores recomiendan preguntar por el origen de las piezas y optar por compras directas a las familias artesanas.
Esta feria es, en palabras de varios participantes, una mezcla de mercado, escuela y memoria colectiva: un recordatorio de que preservar la tradición también implica adaptarla a los desafíos actuales, con políticas públicas y consumo responsable que garanticen la pervivencia del oficio.
