El senador Alejandro Murat Hinojosa protagonizó el 14 de octubre de 2026 un episodio que vuelve a colocar sobre la mesa la discusión acerca de su identidad y arraigo con Oaxaca. Durante una intervención en el Senado de la República, intentó pronunciar la célebre frase de Benito Juárez, «Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz», pero confundió sus palabras y tuvo que recurrir al texto para completar la cita. El acontecimiento adquiere un significado particular por tratarse de quien gobernó durante seis años la entidad donde nació el Benemérito de las Américas, cuya trayectoria histórica constituye uno de los referentes fundamentales de la identidad política y cultural oaxaqueña.
Alejandro Murat nació el 4 de agosto de 1975 en Tlalnepantla, Estado de México, y realizó sus estudios de educación básica y media superior en el Modern American School de la Ciudad de México. Posteriormente cursó la licenciatura en Derecho en el Instituto Tecnológico Autónomo de México y estudios de posgrado en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. Su formación académica y buena parte de su trayectoria personal se desarrollaron, por consiguiente, fuera del territorio oaxaqueño. Estos antecedentes permiten comprender por qué su relación con Oaxaca ha sido materia de discusión pública, particularmente cuando se distingue entre la ciudadanía reconocida por las leyes, los vínculos familiares y el arraigo construido mediante la convivencia cotidiana con la historia, las comunidades y las expresiones culturales de una entidad.
La controversia adquirió una dimensión jurídica durante el proceso electoral de 2016, cuando su candidatura a gobernador fue cuestionada debido a su lugar de nacimiento y a los requisitos de residencia. El 30 de junio de 2015 se había reformado el artículo 68 de la Constitución de Oaxaca, modificando las condiciones para aspirar al Poder Ejecutivo estatal, aunque la reducción del requisito de residencia fue posteriormente invalidada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Finalmente, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó su elegibilidad al reconocerle la condición de ciudadano oaxaqueño por ser hijo de padre nacido en la entidad. La resolución permitió su participación electoral, pero también dejó planteada una distinción relevante entre el reconocimiento jurídico de la pertenencia y las experiencias personales mediante las cuales se construye una identidad territorial.
Bajo estos antecedentes, la equivocación de Murat al citar a Benito Juárez puede interpretarse como un episodio que reabre una discusión más amplia sobre el conocimiento histórico y el arraigo de quienes han ejercido las más altas responsabilidades públicas en Oaxaca. Un error al hablar no permite determinar por sí mismo la identidad cultural de una persona, pero sí ofrece motivos para examinar la relación que los gobernantes establecen con la memoria histórica de los territorios que representan. En el caso de Murat, su nacimiento fuera de Oaxaca, su formación académica desarrollada en otros espacios y la controversia constitucional que acompañó su candidatura constituyen antecedentes documentados que dan contexto a esa discusión. La pregunta que permanece no es solamente si la legislación permite reconocer a una persona como oaxaqueña, sino de qué manera esa pertenencia se expresa en el conocimiento, la identificación y la relación efectiva con la historia y la sociedad de Oaxaca.
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