Oaxaca: 350 niños registrados como víctimas de violencia familiar, alerta Redim
La madrugada de este viernes una niña de nueve años fue localizada caminando sola por la carretera a Tlacolula
Oaxaca — Según un informe de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), al menos 350 menores de edad han sido documentados como víctimas de violencia familiar en el estado. El dato, que pone en relieve una crisis silenciosa, coincide con un caso ocurrido la madrugada de este viernes: una menor de nueve años fue localizada caminando sola por la carretera a Tlacolula, un hallazgo que disparó alarmas entre autoridades y organizaciones civiles.
REDIM advierte que estas cifras son solo una parte de un problema más amplio: muchas agresiones no se denuncian por miedo, vergüenza o falta de confianza en las instituciones. En Oaxaca, donde la estructura familiar y las redes comunitarias suelen ser el primer refugio, ese refugio a veces falla y deja a niñas y niños expuestos a la violencia física, emocional y económica.
El caso de la menor en Tlacolula —atendida por vecinos y luego puesta a resguardo por personal del municipio— evidencia cómo la violencia puede traducirse en niños que deambulan, que faltan a la escuela o que realizan tareas peligrosas. Es una imagen que explica mejor que cualquier estadística el impacto cotidiano: cuando una niña camina sola de madrugada, la violencia ya ha entrado en su vida.
¿Qué pide REDIM y qué exigen las organizaciones sociales? Mayor acceso a centros de atención integral, protocolos claros y efectivos para la protección inmediata, capacitación obligatoria para autoridades municipales y educativas, y recursos para programas que fortalezcan la prevención en las comunidades. También señalan la urgencia de mejorar los canales de denuncia para que sean accesibles, confidenciales y creíbles.
Las autoridades locales han informado que el caso de Tlacolula está en investigación y que la menor quedó bajo protección para valorar su estado y contactar a su red familiar. Sin embargo, defensores y vecinos coinciden en que la respuesta no puede ser solo reactiva: se necesita un trabajo coordinado a largo plazo entre el gobierno, las escuelas, las organizaciones civiles y las propias comunidades.
La violencia contra la infancia no es un asunto privado que deba resolverse puertas adentro. Es un problema público que exige políticas concretas: presupuesto para atención psicosocial, programas de educación afectiva en las escuelas, unidades móviles de protección en zonas rurales y campañas que permitan reconocer señales tempranas de riesgo.
En un estado como Oaxaca, con diversidad cultural y grandes brechas de acceso a servicios, la prevención debe adaptarse a realidades locales. REDIM insiste en que la protección de niñas, niños y adolescentes debe ser una prioridad visible y medible, no una lista de buenas intenciones.
La comunidad puede actuar ahora: denunciar situaciones de riesgo, apoyar centros locales de atención, exigir a sus autoridades transparencia sobre las medidas tomadas y participar en espacios de prevención. Si queremos que menos niñas caminen solas por las carreteras a altas horas de la noche, hace falta corresponsabilidad: familias, autoridades y sociedad civil trabajando juntos.
Fuente: REDIM
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