Policías ocupan Chimalapas tras tensiones entre ejidatarios
San Miguel Chimalapa, Oax. — Versiones de una fractura entre ejidatarios chiapanecos que habrían reconocido a San Miguel Chimalapa se convirtieron este fin de semana en alarma regional cuando fuerzas policiales ingresaron a la zona, informó El Imparcial de Oaxaca. La presencia uniformada se dio sin acuerdos claros entre las partes, dicen comuneros, y dejó palpable el riesgo de un conflicto mayor.
Según reportes recabados por El Imparcial de Oaxaca, habitantes y autoridades municipales relataron que la llegada de policías generó incertidumbre entre familias que viven de la agricultura y la conservación de la selva en los Chimalapas, una región tradicionalmente disputada entre Oaxaca y Chiapas. “Vinieron de repente y nadie nos explicó por qué; tememos que se agrave la situación”, señaló un habitante consultado.
La falta de acuerdos se interpreta como la raíz del problema: movimientos internos en ejidos chiapanecos, donde algunos pobladores habrían reconocido la autoridad de San Miguel Chimalapa, alimentaron versiones de divisiones que terminaron con operativos policiales. Para comunidades y organizaciones civiles, el hecho revela el vacío de canales formales de diálogo.
El ingreso policial, detalló El Imparcial de Oaxaca, afectó la movilidad y la tranquilidad de comunidades pequeñas: mercados locales operaron con reservas y familias modificaron actividades cotidianas por temor a confrontaciones. Ambientólogos y defensores del territorio advierten además sobre el riesgo que implica cualquier escalada para la conservación de la selva y para la seguridad alimentaria de pobladores que dependen de sus recursos.
Autoridades municipales expresaron ante medios la necesidad de que instituciones estatales y federales actúen como mediadoras y garanticen el respeto a los derechos agrarios y a la integridad de las personas. Líderes comunitarios pidieron la apertura inmediata de mesas de diálogo con participación de representantes de ambos estados, del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y de la Secretaría de Gobernación.
Históricamente, los Chimalapas son un territorio con conflictos agrarios y ecológicos complejos. En este contexto, actores locales y organizaciones civiles insisten en que la solución debe pasar por la negociación y por medidas que prioricen la protección del territorio y de las comunidades, más que por el uso de la fuerza.
La situación sigue siendo dinámica. El llamado de El Imparcial de Oaxaca y de voces locales es claro: evitar la militarización de una disputa agraria y abrir un proceso de mediación transparente y con garantías para la población. Sin una ruta de diálogo, advierten, la ocupación policial solo puede exacerbar la fractura social que hoy es visible en los Chimalapas.
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