Operativo en Coyoacán divide a Morena; señalan a Batres y Villanueva
Malestar entre militantes por presunto uso político de labores en la alcaldía; dirigentes piden aclaraciones
Ciudad de México. Un operativo reciente en colonias de Coyoacán encendió la tensión interna en Morena y volvió a poner a Martí Batres en una posición incómoda dentro de la llamada 4T, según reportes de El Universal y La Jornada.
Vecinos, militantes y fuentes internas del partido consultadas por estos medios relatan que desde hace meses se observó una coordinación entre personal que participa en acciones municipales y grupos identificados con la corriente que rodea a Batres y a un dirigente local apellidado Villanueva. Para algunos integrantes de Morena esto ha significado, a juicio de esas fuentes, la mezcla de tareas de seguridad y servicios públicos con una agenda de posicionamiento político adelantado.
“Se ven camionetas, brigadas y folletos en las calles; la gente lo confunde con apoyo social, pero hay quienes lo ven como campaña”, dijo a La Jornada un militante que pidió reserva por temor a represalias. Testimonios recopilados por El Universal indican que el malestar no es solo de base: cuadros medios del partido han enviado llamados internos para frenar prácticas que, afirman, dañan la neutralidad institucional.
Martí Batres, figura con trayectoria en la Ciudad de México y en Morena, ha enfrentado críticas públicas en los últimos meses por su estilo y por decisiones que algunos aliados del gobierno federal consideran contraproducentes. En este episodio, fuentes consultadas describen a Batres “en sus horas más bajas” frente a la dirección nacional, donde hay preocupación por la imagen del movimiento de cara a las próximas contiendas.
Villanueva, señalado como operador local en Coyoacán, rechaza las imputaciones cuando se le menciona en conversaciones públicas. Fuentes internas sostienen que su presencia en el territorio responde a labores de coordinación de programas municipales, pero opositores dentro del partido sostienen que hay una delgada línea entre gestión y proselitismo.
La alcaldía de Coyoacán, consultada por este diario, subrayó que las acciones realizadas responden a criterios de seguridad y atención ciudadana. Sin embargo, militantes disidentes y observadores políticos exigen documentación: listas de beneficiarios, bitácoras de las brigadas y órdenes de trabajo para verificar que no hubo uso de recursos públicos con fines electorales. El llamado a transparentar fue reproducido en comunicados internos y en redes por figuras de la dirigencia local, según documentos citados por Milenio.
Desde un enfoque ciudadano, la preocupación es concreta: cuando la autoridad se confunde con intereses partidistas, los servicios pierden eficiencia y la confianza se erosiona. “La gente necesita que se arreglen luminarias, que patrullen las calles, no que se utilice la ayuda para ganar simpatías”, comentó una vecina de Coyoacán entrevistada por El Universal.
Analistas consultados por El Financiero advierten que episodios de esta naturaleza pueden tener dos efectos contrapuestos: consolidar redes territoriales en el corto plazo, pero abrir frentes de desgaste público y legal en el mediano plazo si se acreditan irregularidades. Para Morena, un partido que ha ido institucionalizándose desde el gobierno, el reto es mostrar que sus prácticas internas respetan la normativa y la ética pública.
Ante el ruido, algunas voces internas piden una investigación clara y rápida, mientras que otras abogan por gestionar la disputa en los canales partidistas antes de que se convierta en un escándalo amplio. “Si hay pruebas de uso indebido de recursos, que se proceda; si no las hay, que se aclare y se deje de sembrar suspicacias”, dijo un dirigente capitalino en declaración a La Jornada.
En lo práctico, la disputa abre varias preguntas para ciudadanos y militantes: quién decide las operativas en territorio, cómo se separan tareas públicas de actividades políticas y qué mecanismos de fiscalización existen en la alcaldía y en el partido. Las respuestas serán determinantes para la credibilidad de las autoridades locales y para la cohesión de Morena en la capital.
Mientras tanto, la recomendación tanto de fuentes internas como de analistas es clara: transparencia, documentación y un deslinde público si corresponde. El país y la Ciudad de México necesitan que los programas y operativos respondan a necesidades reales, no a calculadas estrategias de posicionamiento político. Como apuntó un colaborador partidista a El Universal, “la política se gana con propuestas y trabajo, no con confusiones entre lo público y lo partidista”.
Este diario seguirá recabando versiones oficiales y testimonios en Coyoacán para documentar, con rigor, lo que ocurrió y sus efectos en la vida cotidiana de los vecinos.
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