Sheinbaum apuesta por diálogo directo con la Sección 22 y descarta a la CNTE
Busca al menos 1,500 plazas nuevas este año; la negociación será solo con la S-22, según reporta El Imparcial de Oaxaca
Claudia Sheinbaum confirmó que las negociaciones sobre plazas docentes en Oaxaca serán con la Sección 22 y no con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). “Es con la S-22, no con la CNTE”, recoge El Imparial de Oaxaca en la declaración que ha marcado el inicio de las mesas de trabajo en la entidad.
La demanda central es clara: maestros y maestras piden este año al menos 1,500 nuevas plazas. Para muchos docentes, esas plazas significan estabilidad laboral, acceso a seguridad social y la posibilidad de planear a futuro para sus familias. Para la autoridad, ofrecerlas es una manera de atender rezagos y ordenar la plantilla docente en escuelas públicas.
La Sección 22, históricamente con fuerte presencia en Oaxaca y referente regional de la CNTE, actúa ahora como interlocutor único. La decisión de negociar con esa sección y no con la estructura nacional puede entenderse como una estrategia política y operativa: reducir la complejidad de las negociaciones y trabajar con la dirigencia local. Sin embargo, también trae riesgos. Al separar a la S-22 del resto de la CNTE, la negociación corre el peligro de fracturar acuerdos, provocar descontento en otras secciones y convertir lo que debería ser una solución técnica en un conflicto político.
A nivel práctico quedan preguntas por resolver. ¿De dónde saldrán los recursos para las 1,500 plazas? ¿Habrá convocatorias claras y transparentes? ¿Se priorizará antigüedad, evaluación o necesidades de centros escolares rurales? La forma en que se definan los criterios de asignación determinará si las plazas realmente mejoran la educación en comunidades marginadas o si se convierten en fuente de nuevas tensiones.
Maestras y maestros consultados en Oaxaca señalan que lo urgente es la certeza laboral y el fin de la precariedad. Para padres de familia, las plazas prometen docentes más estables y continuidad en los procesos escolares, lo que repercute en el aprovechamiento y la vida cotidiana de niñas y niños.
Ante este escenario, es necesario que la negociación vaya acompañada de transparencia y mecanismos de rendición de cuentas. Que la Sección 22 participe no exime a la autoridad de explicar en términos claros el calendario, los criterios y los montos comprometidos. La sociedad oaxaqueña requiere información pública y verificable para confiar en los acuerdos.
En lugar de polarizar, la apuesta debe ser por mejorar la calidad educativa y garantizar derechos laborales. Si las plazas se entregan con criterios claros y se invierte en acompañamiento pedagógico, la medida puede traducirse en mejores escuelas. Si no, puede quedar como un arreglo parcial que no atiende las causas estructurales del rezago educativo.
El Imparial de Oaxaca ha reportado el inicio de estas conversaciones; corresponde ahora a autoridades, Sección 22 y ciudadanía exigir que las decisiones sean públicas y orientadas al interés común. La educación no puede quedar rehén de negociaciones opacas: es la base para que niñas y niños construyan un mejor futuro.
Qué seguir: exigir cronogramas públicos, criterios de asignación, y participación de padres y consejos escolares para que las 1,500 plazas —si se concretan— beneficien a las comunidades que más lo necesitan.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
