Santa maría zoquitlán asegura 26 mil hectáreas como conservación voluntaria por 15 años
La asamblea comunitaria y autoridades lograron el reconocimiento federal de un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación; la medida busca proteger bosques, manantiales y la forma de vida local.
Santa María Zoquitlán, Oaxaca. — La comunidad de Santa María Zoquitlán blindó 26 mil hectáreas de su territorio al obtener el reconocimiento como Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC) con vigencia de 15 años, informó El Imparcial de Oaxaca.
Según la publicación y documentos que cita la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la figura de ADVC permite que propietarios o comunidades conserven su tierra bajo criterios de manejo ecológico sin perder la propiedad ni depender exclusivamente de otras figuras de protección. En palabras de autoridades locales, reproducidas por El Imparcial de Oaxaca, la decisión busca frenar la tala ilegal, la expansión agrícola en zonas frágiles y garantizar el agua para las próximas generaciones.
Para la gente de la comunidad, la medida representa más que una protección legal: es preservar su paisaje, los nacimientos de agua y los caminos de animales. «Es poner un cerco a la depredación y al despojo», dijeron representantes comunitarios en declaraciones citadas por El Imparcial de Oaxaca. La ADVC obliga a definir un plan de manejo y límites claros, y abre la posibilidad de recibir apoyos técnicos y programas de conservación de parte de las autoridades ambientales.
No todo está resuelto: fuentes consultadas por este diario señalan que el reconocimiento exige capacidad de vigilancia, recursos para el monitoreo y mecanismos claros para sancionar actividades ilegales. La comunidad deberá diseñar acuerdos internos para el uso sustentable de recursos, y gestionar apoyos para restablecer zonas degradadas y fortalecer medios de vida compatibles con la conservación.
El reconocimiento federal ofrece ventajas prácticas: mayor visibilidad del territorio ante instancias estatales y federales, posibilidad de acceder a proyectos de restauración y la opción de colaborar con universidades y organizaciones civiles en monitoreo de biodiversidad. A la par, obligará a coordinarse con autoridades como Semarnat y, en su caso, con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas si hay zonas de interés particular.
Este paso de Santa María Zoquitlán pone en relieve una conversación más amplia en Oaxaca y el país sobre cómo comunidades y pueblos originarios usan herramientas legales para defender su territorio frente a presiones agrícolas, extractivas y de desarrollo. También plantea preguntas prácticas: ¿habrá financiamiento suficiente para vigilancia? ¿se respetarán los acuerdos comunitarios? ¿cómo se integrará a los jóvenes en la gestión?
La experiencia local puede servir de ejemplo para otros municipios que buscan proteger sus bienes comunes sin renunciar a su autonomía. Como registró El Imparcial de Oaxaca, la comunidad celebra el reconocimiento, pero sus representantes insisten en que la conservación será efectiva si va acompañada de apoyos técnicos, transparencia y participación ciudadana.
Fuentes: El Imparcial de Oaxaca; Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
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