Obra en El Tornillo se dilata: de promesa de 45 días a reapertura prevista hasta 2028
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes confirma que la obra lleva apenas 5% y que la reapertura podría demorar año y medio; vecinos y comerciantes reclaman certezas
Lo que se vendió como una reparación rápida que estaría lista en 45 días se convirtió en una obra que, según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), no concluirá hasta 2028. La propia dependencia reconoce un avance aproximado del 5% en la estructura conocida como puente El Tornillo, información retomada por El Imparcial de Oaxaca.
Los hechos tienen impacto cotidiano: rutas más largas, aumento en el costo del pasaje, retrasos para quienes van a trabajar o a la escuela y pérdida de clientela para comerciantes locales. “Nos dijeron que sería algo rápido, pero las semanas se volvieron meses”, dicen vecinos consultados que ven cómo sus trayectos se complican cada día.
El cambio de calendario —de semanas a año y medio— plantea preguntas básicas de gestión pública: ¿qué pasó con los plazos y los recursos anunciados? La SICT ha actualizado el cronograma, pero aún faltan detalles técnicos y financieros en un plan que obligará a la región a convivir con obras por más tiempo del que se esperaba.
Para quienes dependen del paso —transportistas, productores agrícolas y pequeñas tiendas— la suspensión prolongada de la circulación implica costos reales. Un agricultor explicó que el desvío encarece el traslado de cosechas y reduce los márgenes de venta; padres de familia reportan viajes más largos y menos tiempo para actividades laborales. Estos efectos multiplican la urgencia de una comunicación clara y medidas de mitigación mientras duren los trabajos.
Desde una perspectiva pública, reconocer el atraso es necesario, pero no suficiente. La ciudadanía necesita saber calendario detallado, partidas presupuestales, contratistas responsables y medidas de seguridad y movilidad alterna. La apertura de canales de información, audiencias públicas y seguimiento independiente contribuiría a reducir la desconfianza y a priorizar soluciones que alivien el día a día de la gente.
Hay pasos concretos que podrían ayudar a mitigar el impacto inmediato: reforzar rutas alternas con señalización y mantenimiento, acordar subsidios temporales para transporte escolar o rutas de carga sensible, y publicar informes periódicos de avance con fotografías y metas verificables. Todo ello sin perder de vista la necesidad de revisar la planeación original para entender por qué un arreglo prometido en semanas quedó en un proyecto que ahora demanda año y medio.
La noticia obliga a mirar más allá del anuncio: la prioridad no debe ser solo concluir la obra, sino hacerlo con transparencia, calidad técnica y minimizando el costo social. Las instituciones tienen la responsabilidad de rendir cuentas; las comunidades, de exigirlas. La información brindada por la SICT y recogida por El Imparcial de Oaxaca debe servir como punto de partida para un seguimiento ciudadano que evite nuevas sorpresas.
Mientras tanto, los residentes piden soluciones prácticas y plazos claros. No buscan promesas rápidas sino resultados verificables que les devuelvan la normalidad en sus rutas y actividades diarias. La obra en El Tornillo ya dejó de ser una emergencia breve; es un reto que tocará a autoridades, técnicos y sociedad resolver sin más dilaciones.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
