Oaxaca abre la pluma a su gente: ciudadanos redactarán la nueva constitución
Tuxtepec, Oaxaca. En San Juan Bautista Tuxtepec arrancó la etapa informativa de la Reforma Integral a la Constitución Política del Estado, un proceso impulsado por el gobernador Salomón Jara para que la ciudadanía participe directamente en la redacción del nuevo texto constitucional. “El pueblo de Oaxaca escribirá su nueva Constitución”, dijo el mandatario durante el acto, según información del Gobierno de Oaxaca.
La iniciativa busca reconocer la interculturalidad de los pueblos y garantizar que derechos como la educación, la salud y la justicia puedan ejercerse en las lenguas propias de las comunidades indígenas. En la práctica, eso implica convertir demandas históricas —reconocimiento de usos y costumbres, protección de territorios y el derecho a la autonomía— en artículos con fuerza legal.
El gobierno estatal presentó esta primera fase como un ejercicio informativo: talleres, foros comunitarios y materiales en variantes lingüísticas para acercar el proceso a municipios y zonas rurales. Funcionarios insistieron en que no se trata solo de reformar palabras en un documento, sino de abrir canales para que las decisiones públicas reflejen realidades culturales y sociales diversas.
Para que la promesa se traduzca en cambios concretos hace falta superar varios retos. Primero, asegurar que la participación sea representativa y no quede en manos de grupos organizados o autoridades locales que puedan monopolizar el debate. Segundo, garantizar acceso real a la información en las lenguas indígenas y en formatos comprensibles para personas con distintos niveles de escolaridad. Tercero, fijar plazos y mecanismos claros para la sistematización de aportes y su discusión en instancias legislativas.
Vecinas y vecinos de Tuxtepec coincidieron en la expectativa: quieren que sus prioridades —servicios básicos, respeto a prácticas comunitarias y educación en su idioma— estén protegidas por la Constitución. Desde la perspectiva del Gobierno de Oaxaca, citada por su comunicado oficial, el proceso será una oportunidad para acercar el Estado a la población y dar mayor legitimidad a las normas locales.
Como periodista, observo que este ejercicio puede ser un avance significativo si se combina convicción política con logística y transparencia. La construcción de una carta magna intercultural requiere más que buenas intenciones: demanda recursos para la traducción, tiempos adecuados para deliberar en comunidades, y garantías de que las propuestas ciudadanas lleguen intactas a la redacción final.
La invitación está abierta: la puerta para reescribir la Constitución se abrió en Tuxtepec, pero el resultado dependerá de la participación de la gente y de la capacidad del Estado para escuchar, traducir y proteger esas voces. Fuente: Gobierno de Oaxaca y declaraciones de Salomón Jara.
