Presa mujer solteca sin permiso ambiental; comunidad exige claridad y transparencia
Semarnat recibió la solicitud en agosto de 2025; a más de un año, el expediente sigue “en etapa de firmas”, según la dependencia.
La construcción de la presa conocida como Mujer Solteca volvió a encender la preocupación entre vecinos y activistas luego de que la propia Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmara que el trámite de evaluación ambiental, presentado en agosto de 2025, aún no ha recibido resolución definitiva. Aunque el expediente aparece como “en etapa de firmas”, no hay fecha para la luz verde ni para un pronunciamiento público completo.
Para quienes viven cerca del sitio propuesto, la incertidumbre no es abstracta: se trata de ríos que alimentan cultivos, pozos domésticos y lugares de recreo que forman parte de la vida cotidiana. “Lo que pedimos es información clara y participación real”, dicen habitantes que han seguido el caso con inquietud. Organizaciones civiles también han señalado la necesidad de conocer los estudios de impacto y si hubo consulta a comunidades indígenas potencialmente afectadas.
Semarnat es la fuente oficial del estado del trámite; sus registros indican que el proceso avanzó en revisiones pero permanece pendiente de firmas internas. Ese retraso plantea preguntas sobre la transparencia y los tiempos de respuesta en proyectos que implican obras hidráulicas y posibles alteraciones al entorno.
Una presa no solo es concreto y maquinaria: es cambios en ecosistemas, usos del agua y, muchas veces, promesas de empleo que no siempre se cumplen. En la práctica, los vecinos temen inundaciones de áreas de cultivo, pérdida de biodiversidad y la llegada de proyectos complementarios sin suficiente supervisión. Desde el ángulo gubernamental, los promotores argumentan beneficios en términos de almacenamiento y suministro de agua para la zona.
Frente a este cruce de versiones, el reto para las autoridades es doble: cerrar el trámite con base en evidencia técnica y social, y hacerlo de manera que la población comprenda las implicaciones. La claridad sobre los estudios ambientales, los criterios de aprobación y las medidas de mitigación debe ser pública, accesible y debatible.
Las siguientes semanas serán clave. Semarnat tiene en sus manos la responsabilidad de despejar dudas y, si corresponde, garantizar condiciones para una consulta informada. A la ciudadanía le toca exigir transparencia: revisar el expediente, solicitar copias de los estudios, preguntar por alternativas de proyecto y participar en los espacios de decisión.
Mientras tanto, la presa Mujer Solteca sigue en la mira: sin permiso definitivo y con una comunidad que pide respuestas concretas sobre su futuro y el del agua que comparte.
Fuente: Semarnat
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