Con 95 pesos al día, trabajadores de Oaxaca luchan por llegar a fin de mes

El 35.2% de oaxaqueños enfrenta condiciones críticas de ocupación, según reporta El Imparcial de Oaxaca.

Oaxaca — Vivir con 95 pesos diarios no es una cifra: es una rutina. Según El Imparcial de Oaxaca, más de un tercio de la población ocupada en la entidad trabaja en condiciones que no les permiten cubrir lo básico. Esa realidad se siente en mercados, rutas de transporte y hogares donde cada peso cuenta.

«Con eso solo alcanzo para el pasaje y algo para la comida. Si hay que llevar a los niños al médico, ya no sé de dónde sacar», cuenta María López, vendedora ambulante en la ciudad de Oaxaca, una de las personas entrevistadas por este periódico. Historias como la suya se repiten: jornadas largas, trabajo informal y salarios que no alcanzan.

Los especialistas consultados por este reportaje señalan que la cifra reportada por El Imparcial refleja la combinación de empleo informal, jornadas parciales y salarios bajos. Instituciones como el INEGI y el Coneval han señalado en distintos estudios que Oaxaca está entre las entidades con mayor precariedad laboral y mayores niveles de pobreza, lo que explica por qué un ingreso de 95 pesos diarios resulta insuficiente para una canasta mínima de bienes y servicios.

¿Qué significa vivir con 95 pesos? Significa priorizar gasto en transporte y alimentación básica, postergar gastos en salud o educación, y depender de redes familiares. Significa también mayor exposición a ciclos de endeudamiento cuando surge un gasto inesperado. Para muchas familias, la principal alternativa ha sido la economía informal: ventas en la calle, empleos domésticos o jornales agrícolas que, en meses malos, reducen aún más los ingresos.

Desde el plano público, organizaciones civiles y especialistas proponen medidas claras: promover la formalización del empleo para garantizar seguridad social, impulsar programas locales de empleo digno, fortalecer la capacitación técnica y priorizar inversiones en sectores que generen empleos bien remunerados en la región. También apuntan a la necesidad de que las autoridades estatales y federales revisen esquemas de apoyo focalizados hacia quienes trabajan pero no alcanzan a salir de la pobreza.

Hay señales de avance en algunas comunidades donde cooperativas y proyectos locales han logrado mejorar ingresos mediante la organización colectiva. No son soluciones universales, pero muestran que con políticas públicas orientadas y participación ciudadana es posible mejorar condiciones.

Este periódico seguirá documentando casos, comparando datos del INEGI y del Coneval y dando voz a quienes hoy viven la precariedad. La pregunta que queda en la mesa es sencilla: si más de un tercio de la fuerza laboral está en condiciones críticas, ¿cómo transformar ese dato en políticas concretas que garanticen salarios y empleo digno en Oaxaca?

Fuente: El Imparcial de Oaxaca; entrevistas del equipo reporteril; datos de INEGI y Coneval.

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