Oaxaca: más de dos millones requieren cuidados y madres cargan jornadas sin descanso
En Oaxaca, más de 2 millones de personas necesitan algún tipo de cuidado diario, y ese peso recae en gran medida sobre mujeres que combinan trabajo remunerado con horas de atención en el hogar. Según reportó El Imparcial de Oaxaca, la cifra de quienes requieren cuidados afecta a personas mayores y a niñas y niños con discapacidad o enfermedades crónicas.
El testimonio de Mary, madre de familia, ilustra el escenario: “Me levanto a las cinco, preparo a mis hijos, llevo a uno a terapia, trabajo ocho horas y vuelvo a ocuparte de su alimentación y medicinas. No hay pausas; a veces, el día parece de 36 horas”. Mary describe una jornada doble, y cuando los cuidados son más intensos, una jornada triple: trabajo formal, tareas domésticas y atención continua a un familiar.
La demanda de cuidados no es un asunto privado: trae consecuencias en el empleo, la salud física y mental de las cuidadoras y en la economía local. Datos del INEGI (Censo 2020) sitúan la población de Oaxaca en 4,132,148 habitantes, lo que ayuda a dimensionar que más de la mitad de las familias puede estar, directa o indirectamente, involucrada en arreglos de cuidado.
Las políticas públicas actuales no alcanzan a cubrir la magnitud del problema. Servicios de apoyo como estancias diurnas, ayudas económicas para cuidadoras, programas de relevo y capacitación son limitados o no llegan de forma equitativa a comunidades rurales e indígenas. El resultado: mujeres que reducen su jornada laboral, abandonan empleos o aceptan condiciones informales para conciliar ambas responsabilidades.
¿Qué se puede hacer? Propuestas prácticas que han mostrado resultados en otros estados incluyen subsidios temporales para cuidadoras, creación y fortalecimiento de centros comunitarios de día, programas locales de relevo que permitan descansos periódicos, y esquemas de trabajo flexible y protección laboral para quienes combinan empleo y cuidados. Estas medidas requieren coordinación entre gobiernos estatales, municipales y organizaciones civiles.
Desde una mirada comunitaria, también hay respuestas posibles: formación de redes vecinales de apoyo, capacitación básica en cuidados domiciliarios y promoción de corresponsabilidad entre hombres y mujeres en las tareas del hogar. No son soluciones mágicas, pero alivian cargas y preservan empleos y salud.
El Imparcial de Oaxaca documenta el problema; corresponde ahora a autoridades y sociedad convertir la evidencia en acciones concretas. Las familias como la de Mary necesitan políticas que reconozcan los cuidados como tarea social y no solo como responsabilidad privada. Si se apuesta por apoyos reales, se protege a quienes cuidan y se construye una comunidad más justa y solidaria.
