Ciudadanía oaxaqueña convocada a redactar la nueva constitución
Niño Morales plantea un proceso desde las comunidades que ponga el diálogo y la defensa de derechos al centro de la ley
El legislador Niño Morales invitó a las y los oaxaqueños a “tomar la pluma” y participar en la redacción de una nueva Constitución para Oaxaca, una iniciativa que, según El Imparcial de Oaxaca, plantea una reforma integral orientada a convertir la ley en un espacio de diálogo y respeto por los derechos humanos y colectivos.
La propuesta, como la presenta el medio local, busca desplazar la discusión exclusiva de pasillos y despachos hacia las plazas, las comunidades y las organizaciones sociales. Morales propone mecanismos de consulta pública, foros regionales y comités ciudadanos para que las voces de municipios urbanos y rurales, pueblos indígenas, mujeres, jóvenes y sectores vulnerables estén presentes en cada artículo que se redacte.
¿Qué implicaría para la gente? En términos prácticos, significa que temas como el acceso a la tierra, el derecho a la salud, la educación intercultural y la protección de los bienes comunes podrían quedar definidos desde las necesidades locales y no solo por criterios técnicos o partidistas. También abre la posibilidad de establecer procedimientos claros para la participación ciudadana permanente y garantías para la protección de derechos colectivos.
Especialistas y organizaciones civiles consultadas de forma pública han señalado que una constitución legítima necesita tres elementos: procesos transparentes, representativos y vinculantes. El reto es cómo traducir la pluralidad cultural de Oaxaca en normas que no queden en letra muerta. Morales, según el reporte, insiste en que el proceso será paulatino y sujeto a evaluación para evitar exclusiones.
El camino legal para cambiar la Carta Magna estatal suele implicar debates en el Congreso local, aprobación por mayoría calificada y, en algunos casos, la consulta popular. La propuesta anunciada prioriza antes que nada la escucha activa: recoger propuestas en las comunidades, sistematizarlas y someterlas a discusión pública antes de subir cualquier borrador al pleno legislativo.
Este enfoque tiene potenciales beneficios y riesgos. El beneficio es una mayor legitimidad si la ciudadanía percibe que su voz fue tomada en cuenta. El riesgo es la polarización y la captura del proceso por intereses particulares si no hay reglas claras de representación y fiscalización. Por eso desde organizaciones sociales se reclama que se establezcan plazos, reglas de transparencia y observación independiente desde el inicio.
Niño Morales, según El Imparcial de Oaxaca, llamó también a las universidades, sindicatos, colectivos de mujeres y autoridades municipales a sumarse como facilitadores de mesas de diálogo y a promover la alfabetización constitucional: explicar en lenguaje claro qué significa cada propuesta y cómo afectaría la vida cotidiana.
Para que la iniciativa avance se necesitará no solo voluntad política sino también un esquema de acompañamiento técnico: traducción a las lenguas originarias, materiales informativos accesibles y espacios itinerantes de participación. La ciudadanía, por su parte, tendrá la oportunidad de incidir en decisiones sobre recursos, salud, educación y derechos territoriales.
En un estado con profunda diversidad cultural y retos históricos, la promesa de “construir desde el pueblo” implica responsabilidad: garantizar que la voz de quien menos ha sido escuchado pese en la redacción final. El llamado de Niño Morales es claro: la Constitución no debe ser un texto impuesto, sino un acuerdo social que proteja derechos y fomente el bien común. Ahora corresponde a la ciudadanía decidir si toma la pluma.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
