Oaxaca entre los ocho estados con más homicidios: 619 víctimas en nueve meses
El estado supera en 54% la media nacional; comunidades y autoridades reclaman respuestas
Entre enero y septiembre de 2026, Oaxaca acumuló 619 víctimas de homicidio, una cifra que lo coloca entre los ocho estados con más asesinatos del país y que supera en un 54% la media nacional, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Estos datos, recopilados y difundidos por El Imparcial de Oaxaca, contradicen la imagen de tranquilidad que se ha promovido en algunos mensajes oficiales.
La violencia deja huellas concretas: familias que pierden a un hijo, proyectos truncados, comercios y escuelas que viven con miedo. Vecinas y vecinos de varias regiones del estado cuentan que la sensación de inseguridad no es solo una estadística; es la rutina de llamadas que no se contestan por la noche, de rutas cambiadas para evitar zonas, de funerales que se multiplican en comunidades pequeñas.
Los especialistas consultados señalan que detrás de esos números hay factores múltiples: disputas por control territorial, rezagos en oportunidades económicas, deficiencias en la investigación y, en algunos casos, capacidad limitada de coordinación entre autoridades municipales, estatales y federales. No se trata de buscar culpables aislados sino de entender por qué la prevención y la atención a víctimas no han tenido, hasta ahora, el efecto esperado.
En ese diagnóstico cabe reconocer avances parciales: programas de prevención, inversión en seguridad y bonos a cuerpos policiales se han anunciado. Sin embargo, los resultados piden más claridad y mayor enfoque en políticas públicas de largo plazo: prevención social del delito, acceso real a la justicia, fortalecimiento de la Fiscalía estatal y acompañamiento integral a las familias afectadas.
La agenda para reducir los homicidios debe apuntar a medidas concretas y verificables: mejorar la recolección y transparencia de datos, priorizar inversión en educación y empleo en zonas vulnerables, reforzar la investigación criminal y garantizar que las denuncias se traduzcan en procesos efectivos. Las comunidades también requieren espacios para participar en la definición de estrategias de seguridad que les den confianza y sentido de pertenencia.
La información del Secretariado Ejecutivo y el trabajo periodístico de El Imparcial de Oaxaca ponen sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿cómo convertir la indignación y el dolor en políticas que produzcan seguridad real y duradera? Responderla exige voluntad pública, recursos y la participación activa de la sociedad civil.
Mientras tanto, es clave que las autoridades mantengan acciones claras y públicas, que rindan cuentas y que las y los ciudadanos exijan resultados. La paz no puede ser una fachada: tiene que sentirse en las calles, en las escuelas y en las casas.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
