Padres de Ayotzinapa marchan en la capital por justicia a 12 años
Ciudad de México. — Las madres y los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos volvieron a tomar las calles de la capital para exigir verdad y justicia a 12 años de los hechos ocurridos la noche del 26 de septiembre de 2014. Según reportes de La Jornada y declaraciones recabadas en el lugar, el contingente fue encabezado por familiares y acompañantes de los jóvenes desaparecidos.
La movilización, de tono solemne pero firme, dejó ver pancartas con fotografías de los estudiantes, consignas que reclamaban el compromiso del Estado y conversaciones entre generaciones: abuelas, padres y jóvenes estudiantes que recuerdan el origen rural de muchas de las normales. “Nos falta una respuesta clara, no queremos promesas, queremos hechos”, dijo una de las madres, con la voz entrecortada por el cansancio de años de búsqueda.
En la exigencia se mezclan dos demandas concretas: que las investigaciones avancen sin obstáculos y que el Estado rinda cuentas por posibles omisiones. La Fiscalía General de la República (FGR) ha ofrecido versiones y avances en distintos momentos, pero para los familiares y colectivos civiles —incluidas organizaciones de derechos humanos que han seguido el caso— esos pasos no han sido suficientes para cerrar la herida y castigar a los responsables.
Doce años después, la desaparición forzada de los 43 estudiantes sigue siendo un símbolo de la impunidad que erosiona la confianza ciudadana en las instituciones. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y grupos internacionales han señalado la necesidad de investigar todas las líneas y posibles actores implicados, mientras que los padres insisten en que no cesarán hasta encontrar la verdad.
La protesta también puso sobre la mesa impactos cotidianos: la ausencia de políticas públicas que protejan a las comunidades rurales y normalistas, la militarización de la seguridad pública y la precariedad educativa que empuja a jóvenes de zonas marginadas a situaciones de riesgo. “No solo buscamos justicia para nuestros hijos, también exigimos condiciones para que nadie más tenga que pasar por esto”, comentó un integrante del Comité de Padres.
La Jornada documentó la presencia de organizaciones estudiantiles y colectivos sociales que acompañaron la marcha. Hubo momentos de silencio, canciones y la lectura de nombres, una práctica que convierte la memoria en una forma de presión política y social. Los familiares anunciaron que mantendrán acciones públicas y diálogo con instancias nacionales e internacionales hasta que se esclarezca el caso.
Este aniversario recuerda que las demandas por justicia no se apagan con el paso del tiempo; al contrario, se transforman en exigencias para que las instituciones mejoren sus mecanismos de investigación, protección y reparación. Para avanzar, expertos y activistas consultados por La Jornada recomiendan fortalecer la independencia de las indagatorias, garantizar protección efectiva para las familias y abrir espacios de participación ciudadana en las líneas de investigación.
La movilización de hoy fue, como otras en años anteriores, una mezcla de duelo y reclamo. En palabras de una madre: “Nos han dado documentos y expedientes, pero lo que queremos es saber dónde están, queremos volver a abrazarlos”. Esa petición simple y humana volvió a recorrer las calles de la Ciudad de México, recordando que la justicia pendiente es también una deuda con la comunidad y con la memoria colectiva.
Reporte desde la Ciudad de México para La Jornada.
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