Padres y madres de Ayotzinapa encabezaron marcha en la capital y exigieron respuestas
Ciudad de México, 27 de septiembre de 2026. Las madres y los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos lideraron el contingente que este lunes recorrió el centro de la capital para pedir verdad y justicia. La movilización, que partió por la mañana y culminó frente al Zócalo, reunió a familiares, organizaciones civiles y estudiantes de diferentes normales rurales.
Doce años después de la madrugada del 26 de septiembre de 2014, la demanda principal sigue siendo la misma: saber qué ocurrió y que quienes resulten responsables sean sancionados. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y organizaciones como Amnistía Internacional han subrayado a lo largo de la investigación las inconsistencias en las versiones oficiales, mientras que la Fiscalía General de la República (FGR) ha abierto nuevas líneas de investigación en distintos momentos, según reportes públicos.
En la marcha se escucharon consignas que reclaman el fin de la impunidad y cambios estructurales en la investigación de desapariciones forzadas. Para las familias, las cifras y los expedientes no reemplazan el día a día de la ausencia: los padres hablaron de cumpleaños sin sus hijos, de escuelas con sillas vacías y de la dificultad para confiar en instituciones que no han dado una explicación satisfactoria.
La movilización también tuvo un tono de llamado a la sociedad: los organizadores recordaron que la desaparición forzada es un problema nacional que exige reformas concretas en procuración de justicia, mecanismos de búsqueda eficaces y políticas públicas que prevengan la violencia contra jóvenes y comunidades rurales. En este sentido, expertos consultados por este periódico coincidieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades federales y locales, garantizar la protección de testigos y aplicar estándares internacionales en las indagatorias.
Los padres anunciaron que seguirán con acciones públicas y jurídicamente, y pidieron a las autoridades que la FGR y demás instancias rindan cuentas claras y accesibles a la sociedad. Según familiares y organizaciones, sin ese paso no habrá reparación ni posibilidad real de no repetición.
La marcha de hoy fue, para quienes la vivieron, una mezcla de memoria y resistencia: una exigencia colectiva que busca transformar el dolor en verdad y en cambios concretos en las políticas de justicia y derechos humanos.
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