Familiares y colectivos acusan a policías tras disturbios en marcha del 2 de octubre
Denuncian agresiones, detenciones arbitrarias y presuntas provocaciones mientras encapuchados causaron daños y saqueos en las inmediaciones de la Plaza de las Tres Culturas
Ciudad de México. Tras la marcha del 2 de octubre, familiares de víctimas, colectivos estudiantiles y testigos señalaron a elementos policiales por presuntas agresiones y detenciones arbitrarias, en un episodio que dejó además pintas, vitrinas rotas, un módulo de la policía incendiado y saqueos en al menos dos centros comerciales cercanos a la Plaza de las Tres Culturas.
Según testimonios recabados por este medio y declaraciones públicas del Comité 68 y de colectivos que recordaron la masacre de 1968, varias personas que participaban en la movilización fueron agredidas por policías tras concluir la marcha. Una joven que pidió mantener el anonimato relató que agentes detuvieron a manifestantes sin explicar motivos y que algunos detenidos presentaban lesiones visibles.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) informó que desplegó un operativo para resguardar la movilización y que policías realizaron revisiones. No obstante, la misma SSC reconoció presencia de grupos encapuchados que, describieron, protagonizaron actos violentos y saqueos. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) confirmó que investiga hechos relacionados con daños a la propiedad, así como denuncias por posibles abusos en el uso de la fuerza.
Imágenes y relatos de vecinos y comerciantes muestran a integrantes del llamado bloque negro realizando pintas y rompiendo vitrinas. Testigos relataron además que un módulo de la policía fue incendiado y que se registraron saqueos en tiendas ubicadas en las inmediaciones de la Plaza de las Tres Culturas. La Jornada y otros medios locales documentaron los daños y recogieron voces de afectados, sin que hasta el cierre de esta edición hubiera una cifra oficial consolidada sobre detenidos o el monto de las pérdidas.
Para colectivos y familiares entrevistados por este periódico, la presencia policial provocó tensión. «No estamos en contra de la policía, exigimos que se respete el derecho a la protesta y que se investiguen las agresiones», dijo una madre integrante de un colectivo de víctimas. Organizaciones de derechos humanos como el Centro Prodh han llamado a que las investigaciones sean independientes, transparentes y con perspectiva de derechos humanos.
Por su parte, autoridades de la SSC defendieron la actuación policial como orientada a contener actos delictivos y anunciaron colaboración con la Fiscalía para identificar a quienes cometieron saqueos y daños. La Fiscalía indicó que se abrirán carpetas de investigación por los distintos delitos denunciados y que se recabarán testimonios y pruebas periciales.
El episodio reaviva declaraciones recurrentes sobre el manejo de la policía en movilizaciones masivas: por un lado, la necesidad de garantizar seguridad y orden; por el otro, la exigencia de que esa garantía no se traduzca en vulneración de derechos ni en provocaciones que exacerben la violencia. En este sentido, especialistas consultados por La Jornada y organizaciones civiles piden protocolos claros, rendición de cuentas y mecanismos de supervisión ciudadana.
El impacto en la vida cotidiana fue inmediato. Comerciantes de la zona reportaron pérdidas materiales y un sentimiento de inseguridad que complica la recuperación económica local. Vecinos señalaron que, pese a que la conmemoración del 2 de octubre es un acto de memoria y ciudadanía, la presencia de grupos violentos distorsionó la intención de la marcha y dejó a la comunidad con preguntas sobre responsabilidades.
En clave constructiva, familiares y organizaciones pidieron avances concretos: que la FGJCDMX agilice las investigaciones, que la SSC revise protocolos y realice peritajes internos cuando haya quejas por uso excesivo de la fuerza, y que el gobierno capitalino habilite canales de atención para víctimas y comerciantes afectados. También solicitan la participación de observadores civiles en la reconstrucción de hechos.
Este medio seguirá la evolución de las investigaciones y recogerá las respuestas de las autoridades, de los colectivos y de quienes resultaron afectados en la marcha. La memoria del 2 de octubre exige verdad y justicia; las instituciones deben responder con transparencia para que la conmemoración no se desvanezca entre daños y dudas, sino que sirva para fortalecer la protección de los derechos y la convivencia ciudadana.
Fuentes: Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Fiscalía General de Justicia de la CDMX, Comité 68 y testimonios recabados por este periódico.
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