Choques en la Guelaguetza por bloqueo a maestras y militantes de Morena
Oaxaca. La visita de la jefa del Ejecutivo estatal y su participación en el auditorio de la Guelaguetza se vio empañada por un enfrentamiento entre integrantes de la Sección 22 y simpatizantes de Morena, que se tradujo en empujones y golpes cuando las docentes intentaron acercarse al recinto, según reportes de La Jornada y El Universal.
Las maestras y maestros se aproximaron al acceso principal con la intención de manifestar sus demandas; testigos consultados por los diarios locales relatan que un grupo de militantes colocó vallas metálicas para impedirles el paso. El choque físico fue breve pero intenso: personas forcejearon contra las barreras y varias profesoras mostraron moretones y ropa rasgada. Reportes periodísticos indican que personal de seguridad intervino para evitar que la situación escalara.
La Sección 22, núcleo del magisterio en Oaxaca, mantiene reclamos históricos sobre derechos laborales, plazas y condiciones educativas. En esta ocasión buscaban visibilidad durante un evento masivo; para muchos asistentes, la imagen de vallas y empujones contrastó con el ambiente festivo de la Guelaguetza. La Jornada puntualiza que la protesta buscaba una mesa de diálogo con autoridades, mientras que El Universal documentó el cruce de reclamos entre manifestantes y simpatizantes del partido en el poder.
Fuentes magisteriales señalaron a este diario que la intención no era impedir el acto cultural, sino exigir respuestas a demandas pendientes. Por su parte, simpatizantes de Morena consultados por los medios defendieron la colocación de las vallas como una medida para proteger el acceso y la seguridad de las autoridades. El choque de agendas convirtió un pasillo de acceso en un punto de tensión.
Más allá del episodio puntual, el incidente reaviva la pregunta sobre cómo se protege el derecho a la protesta sin que se convierta en confrontación física, y sobre el papel de los partidos en la gestión de actos públicos. La Guelaguetza, una fiesta que congrega a oaxaqueños y visitantes, no debería ser escenario de violencia ni de exclusión, pero la escena de ese día dejó claro que la política local y las reivindicaciones sociales siguen encontrándose con cercas y empujones.
Organizaciones civiles consultadas por La Jornada enfatizan la necesidad de canales de diálogo y de protocolos claros para manifestaciones durante eventos masivos. Para las maestras y maestros, cada cierre de paso es también un recordatorio de que sus demandas siguen sin respuesta. Para los asistentes, la prioridad es disfrutar la cultura sin verse arrastrados a conflictos políticos.
En este contexto, el reto para autoridades y partidos es doble: garantizar la seguridad y el libre desarrollo de los actos públicos, y abrir espacios efectivos donde las demandas educativas se discutan de manera seria y sin cortinas metálicas de por medio. La Guelaguetza continúa, pero la imagen de ese día quedará como un llamado a resolver diferencias por la vía del diálogo y no del forcejeo.
Fuentes: La Jornada, El Universal.
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