Semarnat recibe protesta de topolobampenses que exigen freno a megaplanta de amoniaco
Habitantes y activistas pidieron a la presidenta Claudia Sheinbaum conocer en persona los riesgos al ecosistema y la salud por el proyecto impulsado por Grupo Proman y GPO.
Ayer por la mañana una representación de habitantes de Topolobampo, acompañada por activistas ambientales, se plantó frente a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para exigir que se detenga la construcción de la megaplanta de amoniaco promovida por Grupo Proman y Gas y Petroquímica de Occidente (GPO).
Los manifestantes, dijeron los organizadores, buscan que la presidenta Claudia Sheinbaum visite la región y vea “de primera mano” los posibles impactos en la pesca, la biodiversidad y la salud pública. En su reclamo enfatizaron la falta de diálogo y pidieron que cualquier permiso pase por una evaluación ambiental independiente y una consulta amplia con las comunidades afectadas.
El proyecto, presentado por Grupo Proman, propone la producción de amoniaco a gran escala, un insumo clave para fertilizantes pero que también implica riesgos por manejo, transporte y posible contaminación. Para los vecinos de Topolobampo eso no es una abstracción: hablan de olores, riesgo a la pesca local y amenazas a la vida en la costa de Sinaloa.
Desde su trinchera institucional, la Semarnat es la autoridad encargada de revisar permisos y las manifestaciones externas buscan presionar esa decisión. Grupo Proman y GPO, por su parte, han defendido la inversión como oportunidad de empleo y desarrollo industrial; sin embargo, la falta de confianza con la empresa fue un tema evidente en la protesta.
Este conflicto no es solo técnico: es político y social. En la plaza frente a la Secretaría confluyeron pescadores, madres y jóvenes que pidieron transparencia y responsabilidad ambiental. “Queremos trabajo, pero no a costa de nuestra salud ni del mar que nos da de comer”, dijeron representantes de la comunidad.
La demanda central de los manifestantes es clara y concreta: visita presidencial, revisión pública y auditoría independiente del impacto ambiental. Proponen además mecanismos de participación ciudadana vinculante antes de otorgar permisos definitivos.
Desde el periodismo, insistimos en que la Semarnat y Grupo Proman aclaren los pasos administrativos que siguen y que se publique la información técnica completa para que académicos, organizaciones civiles y la propia comunidad puedan evaluarla. La transparencia y el diálogo son la mejor vía para evitar que este conflicto escale y para proteger al mismo tiempo el empleo y el entorno de Topolobampo.
Seguiré dando seguimiento a las respuestas de la Semarnat, de Grupo Proman y de los representantes de Topolobampo para contar cómo se resuelve este cruce entre desarrollo industrial y derechos comunitarios.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por La Jornada
