Madres cargan la cuenta escolar: útiles, tutorías y apoyos especiales pesan en el hogar
Gastos de uniformes, materiales y la búsqueda de apoyos para alumnos con necesidades específicas dejan en situación precaria a muchas familias oaxaqueñas, señala El Imparcial de Oaxaca.
“Cada inicio de ciclo es como empezar a pagar otra hipoteca”, dice María Hernández, madre de dos niños en la ciudad de Oaxaca. Su hija, con diagnóstico de trastorno del espectro autista, asiste a terapia y requiere apoyo de un tutor particular para mantenerse al ritmo en la escuela. María cuenta a El Imparcial de Oaxaca que entre uniformes, útiles, transporte y sesiones terapéuticas, su gasto mensual se dispara y termina afectando la alimentación y ahorro familiar.
La experiencia de María no es aislada. Según datos de instituciones como INEGI y CONEVAL, el gasto en educación representa una carga significativa para las familias de bajos y medios ingresos. A ello se suman costos no siempre visibles: tutorías, asesorías para tareas, transporte privado cuando las rutas escolares no cubren las necesidades, y en casos de discapacidad o necesidades educativas especiales, la contratación de especialistas o servicios que muchas escuelas públicas no pueden ofrecer.
Padres y madres consultados explican que, además de lo básico —libros, cuadernos y uniformes— aparecen cuotas voluntarias, materiales didácticos adicionales y gastos por actividades extracurriculares que muchas veces se vuelven indispensables para que los alumnos no se rezaguen. “A veces me dicen que si no pago la cuota no dejarán participar a mi hijo en los proyectos”, relata Carmen López, vecina de un municipio cercano a la capital.
En el caso de la educación especial, la brecha es mayor. Maestros y especialistas consultados para este reportaje señalan que las escuelas públicas carecen de recursos suficientes para atender adecuadamente a niños con discapacidad. La contratación de tutores o terapias privadas recae, entonces, en las familias. La Secretaría de Educación Pública reconoce la necesidad de fortalecer servicios de apoyo, pero las oficinas locales y las escuelas enfrentan limitaciones presupuestales y de personal especializado.
El impacto es también de género. Las madres asumen con mayor frecuencia la organización y el pago de estos apoyos, reduciendo su participación laboral o obligándolas a aceptar empleos informales con menos protección social. Así lo evidencian testimonios recogidos por El Imparcial de Oaxaca, y lo confirman estudios sobre desigualdad de género que vinculan el cuidado infantil y la educación con la sobrecarga económica y de tiempo en mujeres.
Frente a esta realidad, organizaciones civiles y especialistas piden acciones concretas: reasignación presupuestaria para reforzar servicios de educación especial en las escuelas públicas; programas de apoyo económico focalizado a familias con niños que requieren terapias; mayor dotación de materiales y personal capacitado en planteles; y campañas informativas para transparentar las cuotas escolares y distinguir lo realmente voluntario de lo obligatorio.
El gobierno federal dispone de programas de becas y apoyos, y en el ámbito estatal se anuncian esfuerzos para ampliar la atención a alumnos con necesidades especiales. No obstante, madres y padres insisten en que las medidas deben llegar a las escuelas, con recursos permanentes y protocolos claros. “No queremos limosnas temporales, queremos una escuela que incluya y deje de cargar la factura sobre las familias”, resume María.
Esta cobertura busca abrir un espacio de diálogo: ¿cómo organizar presupuestos locales para garantizar apoyos en la escuela pública? ¿Qué mecanismos de fiscalización y transparencia pueden evitar que las cuotas se conviertan en barreras de acceso? Acercarse a instancias como la Secretaría de Educación Pública, oficinas municipales y organizaciones sociales puede ser un primer paso para exigir y construir soluciones más justas.
El Imparcial de Oaxaca continuará documentando cómo impactan estas prácticas en la vida cotidiana y qué propuestas públicas avanzan para aliviar la carga que hoy, en muchos hogares, llevan las madres.
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