Exconsejeros acusan a Sheinbaum de esquivar responsabilidad por la crisis en el INE
Por: [Tu nombre], para La Jornada
Los exconsejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) respondieron con dureza a las recientes declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien acusan de intentar trasladar a las gestiones anteriores la responsabilidad por la crisis institucional que hoy vive el órgano electoral.
En entrevistas y comunicados recopilados por La Jornada, quienes dirigieron el INE en distintos periodos apuntaron a factores concretos: recortes presupuestales en el Congreso, presiones políticas desde el Ejecutivo y la legislatura, así como reformas y propuestas que han minado la autonomía del instituto. «No se trata solo de gestión interna; hay decisiones políticas y presupuestales que afectan la capacidad del INE para organizar procesos confiables», dijeron varios exconsejeros, según fuentes consultadas.
La disputa pública estalló después de que en espacios oficiales se aludiera a supuestas fallas administrativas pasadas como origen de la crisis actual. Para los exconsejeros, esa lectura simplifica el problema: comparan la situación con culpar al chofer de un autobús cuando la carretera está llena de baches y las señales fueron retiradas. «Si hay un riesgo para la organización de elecciones, no es por la mala fe de funcionarios de hace ocho o diez años; es por decisiones recientes y continuas que han debilitado al INE», afirmaron.
Datos públicos muestran que en los últimos años el debate sobre el financiamiento del INE y la redefinición de sus atribuciones ha sido constante. Organismos y analistas han documentado pugnas legislativas donde se plantea desde ajustes al presupuesto hasta cambios en los mecanismos de selección de autoridades electorales, medidas que, advierten los exconsejeros, ponen en juego la imparcialidad y la capacidad operativa del instituto.
Desde la Presidencia, ha habido críticas abiertas a la gestión de mesas directivas anteriores y llamados a una rendición de cuentas. Pero los exconsejeros subrayan que la rendición de cuentas no puede ser un sustituto de políticas que garanticen recursos, autonomía y transparencia. «Se puede pedir claridad y sanciones cuando haya irregularidades comprobadas, pero no a costa de incapacitar a la institución que organiza la democracia», apuntaron.
El choque tiene efectos palpables para la ciudadanía: un INE en tensión puede traducirse en retrasos, menos capacidad para llevar casillas y personal a todo el país, y una percepción de parcialidad que erosiona la confianza en el voto. Para entenderlo con un ejemplo cotidiano: si el árbitro de un partido se siente acorralado por la liga y por los entrenadores, el juego deja de ser juego y se vuelve pelea.
¿Qué proponen los exconsejeros? En su diagnóstico llaman a un diálogo urgente entre el Ejecutivo, el Congreso y el INE para depurar responsabilidades, pero sobre todo para blindar los recursos y mecanismos que permitan al instituto cumplir su función. Recomiendan auditorías transparentes, calendarios de trabajo públicos y una reforma institucional que fortalezca, no debilite, la autonomía técnica del instituto.
La discusión política seguirá en las próximas semanas. Mientras tanto, expertos consultados por La Jornada insisten en que la solución pasa por medidas concretas y no por pasarse la culpa entre actores. «Los ciudadanos esperan certezas: votaciones limpias, funcionarios capacitados y recursos suficientes», dijo una especialista en temas electorales a este diario.
La crisis del INE no es un pleito de pasados individuales; es un reto colectivo que exige compromiso público para proteger la democracia. Señalar culpables puede servir para la coyuntura política, pero construir instituciones fuertes es lo que garantiza que los resultados electorales sean respetados por todos.
Fuentes: declaraciones y comunicados de exconsejeros recopilados por La Jornada y análisis de especialistas en materia electoral.
