Oaxaca.— El caso del periodista Óscar Rodríguez Hernández, corresponsal de Milenio en Oaxaca, tomó un giro incómodo luego de que se difundiera información que lo ubica como trabajador administrativo del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), justo cuando mantiene una denuncia pública por presunta corrupción y venta irregular de plazas en el sector Salud.
Rodríguez Hernández difundió una carta abierta en la que asegura haber presentado denuncias ante la Fiscalía General del Estado de Oaxaca y la Fiscalía General de la República por amenazas y agresiones que atribuye a su trabajo periodístico.
En el documento sostiene que ha denunciado públicamente una presunta red de corrupción en la Secretaría de Salud de Oaxaca, relacionada con venta ilegal de plazas y creación de códigos laborales que, según su versión, serían comercializados hasta en 200 mil pesos.
El Piñero retomó estos señalamientos y dio cuenta de las amenazas denunciadas por el corresponsal.
Sin embargo, horas después comenzó a circular una ficha de nómina en la que aparece un Óscar Rodríguez Hernández adscrito al IEEPO, con el cargo de administrativo, un sueldo mensual bruto de 27 mil 190 pesos y un ingreso neto reportado de 11 mil 474 pesos.
El dato coloca al periodista en una posición particularmente incómoda.
Mientras denuncia presuntas irregularidades relacionadas con plazas públicas en el sector Salud, su propio nombre aparece vinculado laboralmente con otra dependencia del Gobierno de Oaxaca.
La información ha generado señalamientos sobre una posible condición de “aviador”, término utilizado para referirse a personas que cobran en una institución pública sin desempeñar efectivamente las funciones correspondientes.
Hasta ahora, la ficha de nómina por sí sola no permite acreditar esa condición. Pero sí abre un asunto de evidente interés público sobre la relación laboral del periodista con el IEEPO y sobre el cumplimiento efectivo de las funciones por las que recibe recursos públicos.
Las amenazas denunciadas por Rodríguez Hernández deben investigarse y, en caso de existir un riesgo real, corresponde a las autoridades garantizar su seguridad y esclarecer responsabilidades.
Pero esa circunstancia no exime de revisar su situación dentro del IEEPO.
La transparencia que el periodista exige respecto al manejo de plazas en los Servicios de Salud también resulta aplicable a su propia relación con una institución pública.
En ese contexto, corresponde al IEEPO aclarar la adscripción, funciones y situación laboral de Rodríguez Hernández, así como los mecanismos mediante los cuales acredita el trabajo asociado a la plaza administrativa que aparece a su nombre.
El episodio añade así un nuevo componente a una polémica que comenzó con denuncias de corrupción y amenazas, pero que ahora también alcanza al propio denunciante.
