Ojo en las calles: los lentes inteligentes y el nuevo riesgo de espionaje
El auge de los lentes con cámara y conectividad promete manos libres y nuevas formas de documentar la vida, pero también abre la puerta a grabaciones y rastreos que pasan desapercibidos.
En México, cada vez es más común ver lentes inteligentes en vitrinas y redes sociales. Marcas conocidas como Ray-Ban Stories de Meta y Spectacles de Snap retomaron la idea de dispositivos que graban, transmiten y comparten, y su llegada aceleró la innovación. Sin embargo, expertos y organizaciones de defensa de la privacidad alertan sobre riesgos reales: grabaciones sin consentimiento, filtración de datos personales y uso indebido de imágenes.
Organismos como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) recuerdan que la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares exige consentimiento para el tratamiento de datos personales. Pero esta ley no siempre está diseñada para tecnologías emergentes que capturan audio, video y datos biométricos en espacios públicos y privados.
La Electronic Frontier Foundation (EFF) y especialistas en seguridad han documentado escenarios preocupantes: cámaras diminutas que graban a distancia, sincronización automática con nubes en otro país y la posibilidad de enlazar imágenes con bases de datos de reconocimiento facial. En la práctica esto significa que alguien puede filmarte en la calle, en el transporte o incluso en tu trabajo sin que lo notes, y esos archivos pueden terminar lejos de tu control.
Para las personas comunes, las consecuencias son concretas. María, 32 años, contó a este medio que sospecha haber sido grabada mientras esperaba el camión: “Vi a alguien con lentes que no parecía mirar, luego empezó a mostrar historias en su teléfono. No supe si era para redes o qué”. Historias como esta ilustran cómo la tecnología borra la línea entre registrar un momento y reproducirlo sin permiso.
Las plataformas y fabricantes aseguran que integran controles de privacidad y opciones para apagar la grabación. No obstante, académicos y organizaciones civiles piden medidas más fuertes: etiquetado visible en dispositivos que pueden grabar, límites sobre el uso de reconocimiento facial y obligaciones claras de conservación y eliminación de datos. En México, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) también puede orientar sobre garantías y prácticas comerciales, pero la discusión apunta a la necesidad de reglas específicas para wearables.
¿Qué pueden hacer las personas ahora mismo? Revisar ajustes de privacidad en los dispositivos, preguntar antes de ser grabado y exigir claridad a establecimientos sobre políticas de grabación. Reportar prácticas sospechosas al INAI o a Profeco es una vía para proteger derechos. Y en lo colectivo, impulsar reformas legales que afronten tecnologías que registran audio, video y biometría sin supervisión.
Este es un momento para combinar la innovación con responsabilidad. La llegada de lentes inteligentes debe ir acompañada de políticas públicas que protejan la intimidad y el derecho a la imagen, así como campañas de información para que la ciudadanía entienda cómo funcionan estos aparatos y qué hacer frente a un posible abuso.
Fuentes: INAI, Profeco y Electronic Frontier Foundation; entrevistas y testimonios recogidos por este medio.
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