Puerto escondido: aeropuerto convertido en terminal de autobuses genera quejas
Usuarios y viajeros denuncian que la presencia de unidades de transporte en las áreas públicas del aeródromo ha deteriorado la experiencia y las condiciones sanitarias, mientras crece la presión sobre la infraestructura local.
Puerto Escondido —Según reportes de El Imparcial de Oaxaca, varias unidades de autobús han ocupado espacios del aeropuerto local, lo que ha transformado áreas de llegada y salida en una suerte de terminal camionera improvisada. Pasajeros relatan largas esperas, falta de asientos y baños en malas condiciones, además de problemas para moverse con equipaje y para abordar vuelos a tiempo.
“Llegamos y parecía la central, no el aeropuerto”, dijo un viajero que buscó resguardar su identidad al relatar la situación a medios locales. Otros usuarios señalaron el olor a combustible, el polvo levantado por las unidades y la confusión entre peatones y vehículos como factores que elevan el riesgo de incidentes.
La transformación del espacio no es solo una molestia: tiene efectos prácticos en la vida cotidiana. Para quienes viajan por trabajo o por salud, los retrasos y la incertidumbre generan pérdida de tiempo y costos adicionales. Para la comunidad, una mala imagen en el acceso principal puede afectar el turismo, una de las actividades que sostiene a muchas familias en la región.
Fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca indican que el aumento del flujo turístico y la demanda de conexiones terrestres habrían forzado a operadores y usuarios a usar el aeropuerto como punto de encuentro y transferencia. Sin embargo, la solución no puede ser improvisación: los aeropuertos requieren estándares de seguridad, sanidad y movilidad que se ven comprometidos cuando se integran funciones no previstas en su diseño.
Ante esta situación, es necesario que las autoridades locales y federales coordinen soluciones claras. Algunas medidas posibles son la habilitación ordenada de una terminal de autobuses fuera del área aeroportuaria, señalización y control de accesos, inversiones en infraestructura intermodal y protocolos para evitar la convivencia de grandes unidades de transporte con zonas peatonales del aeropuerto.
El reclamo ciudadano también apunta a la transparencia: saber quién autorizó y por qué se permite el estacionamiento prolongado de autobuses en esas áreas; y a la rendición de cuentas sobre limpieza y mantenimiento. La prensa local, entre ella El Imparcial de Oaxaca, ha documentado que los usuarios esperan respuestas concretas de autoridades municipales, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y de la administración aeroportuaria.
Más allá de la queja, la solución requiere diálogo entre gobierno, empresas de transporte y la comunidad. Convertir un problema en oportunidad implicaría planear una intermodalidad ordenada que respete la seguridad, mejore la experiencia del viajero y proteja el derecho a un servicio público digno. Los habitantes de Puerto Escondido merecen un aeropuerto que facilite su vida, no que la complique.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
