Avances y retos en la fiscalización de Oaxaca, dice Secretaría de Honestidad
Por Misael Sánchez
La Secretaría de Honestidad, Transparencia y Función Pública presentó un balance sobre los procesos de fiscalización, las sanciones administrativas y las auditorías realizadas en Oaxaca durante 2026. Según la propia dependencia, el trabajo de control interno encabezado por Leticia Elsa Reyes López ha permitido “avanzar en la detección de irregularidades” y en el fortalecimiento de mecanismos para sancionar faltas administrativas.
En palabras de la titular, el esfuerzo de la Secretaría busca que el dinero público deje de comportarse como agua que se escurre entre las manos: la intención es retenerlo y dirigirlo a los servicios que más necesitan las comunidades. Esto incluye, dice la dependencia, mayor seguimiento a contratos, obra pública y programas sociales para asegurar que los recursos lleguen a salud, educación y desarrollo local.
La Secretaría ofreció un panorama amplio que, además de señalar logros, reconoce retos persistentes. Entre ellos están los plazos legales para procesar sanciones, la necesidad de fortalecer capacidades técnicas de auditoría en territorios rurales y la coordinación con entes estatales y municipales para dar seguimiento a las observaciones encontradas.
Este enfoque tiene impacto directo en la vida cotidiana: cuando se detectan y corrigen irregularidades se reducen las filtraciones de recursos que podrían haberse destinado a escuelas, centros de salud o pavimentación. Al mismo tiempo, el proceso puede ser lento y a veces frustrante para quienes esperan resultados inmediatos, por lo que la Secretaría insiste en mejorar la comunicación pública sobre los avances y los tiempos de resolución.
Desde la Secretaría de Honestidad, Transparencia y Función Pública se informó que además de las auditorías tradicionales se han desplegado acciones de acompañamiento para que las instancias revisadas cumplan con las recomendaciones. No es solo señalar fallas, subrayaron, sino corregir procesos y capacitar a quienes administran fondos públicos.
Los especialistas consultados por esta redacción señalan que la fiscalización es una herramienta clave, pero insuficiente si no va acompañada de sanciones efectivas y de políticas públicas que reduzcan la discrecionalidad en la asignación de recursos. En ese sentido, la Secretaría admite que quedan pendientes mejoras normativas y operativas.
La invitación de la dependencia es clara: participación ciudadana y vigilancia social. La Secretaría plantea que la transparencia no debe quedarse en informes, sino traducirse en información accesible y en canales donde la gente pueda reportar irregularidades y recibir respuesta. Solo así, concluyen, la fiscalización dejará de ser un acto técnico y pasará a ser una herramienta cotidiana de justicia y bienestar.
Fuente: Secretaría de Honestidad, Transparencia y Función Pública
