Crecimiento en las calles: transporte urbano movió 270.6 millones en julio
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que en julio de 2026 los sistemas de transporte urbano del país trasladaron 270.6 millones de pasajeras y pasajeros, un aumento anual de 3.4%. La Estadística de Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP) del propio INEGI agrega que esos servicios recorrieron 64 millones de kilómetros durante el mes.
Esos números hablan de más movimiento en las ciudades: más gente usando autobuses, metros y sistemas concesionados para ir al trabajo, a la escuela o a hacer compras. Para muchas familias, el transporte público funciona como las arterias que mantienen viva la ciudad; cuando fluyen bien, la vida cotidiana puede seguir su ritmo, pero cuando hay fallas el efecto se siente en el bolsillo y en el tiempo de la gente.
El informe del INEGI no solo muestra crecimiento, también obliga a preguntar por la calidad del servicio: ¿son suficientes las unidades? ¿mejora la frecuencia en horas pico? ¿se garantiza seguridad y accesibilidad para personas mayores y con discapacidad? Los datos agregados no reemplazan las experiencias en las estaciones, donde usuarias y usuarios siguen reportando hacinamiento, demoras y falta de mantenimiento en algunas rutas.
Desde una perspectiva ambiental y social, más viajes en transporte público pueden ser positivos si van acompañados de inversión en flotas limpias, mayor frecuencia y tarifas justas. Esa es la apuesta que plantean especialistas y colectivos urbanos: trasladar a más personas de forma segura y eficiente reduce emisiones y mejora la movilidad urbana, pero requiere políticas claras y recursos públicos.
María, vendedora que viaja diariamente a su puesto, resume la contradicción: “se ven más personas en los camiones, pero muchas veces no alcanza el servicio y llego tarde; necesitamos que las autoridades inviertan en rutas y mantenimiento”. Su voz refleja lo que muestran las cifras del INEGI: crecimiento en cantidad, retos en calidad.
La estadística de julio sirve como punto de partida para dos debates urgentes: cómo aprovechar ese aumento de demanda para mejorar el transporte público y cómo garantizar que la movilidad sea un derecho accesible para todas las personas. El INEGI aporta los números; la próxima tarea corresponde a autoridades, operadores y ciudadanía para convertirlos en mejor servicio y menos congestión en las calles.
