Pueblos zapotecos frenan avance del Corredor Vial Zapoteco y exigen consulta previa
Ejidos de los Valles Centrales rechazan el proyecto carretero y exigen consulta indígena antes de cualquier intervención en sus territorios, reportó El Imparcial de Oaxaca.
En varios ejidos de los Valles Centrales de Oaxaca, comunidades zapotecas cerraron filas contra el llamado Corredor Vial Zapoteco y advirtieron que no permitirán obras sin una consulta previa, libre e informada. Según reportes de El Imparcial de Oaxaca, las asambleas comunitarias fueron claras: cualquier trabajo en sus tierras debe esperar a que se cumpla con los procedimientos legales y se garantice la participación real de la población afectada.
El conflicto enfrenta dos visiones. Por un lado, autoridades y promotores del proyecto sostienen que la nueva vía impulsará la conectividad, el comercio y el turismo en la región. Por el otro, ejidatarios y autoridades comunitarias denuncian riesgos de afectación a tierras de uso agrícola, a bienes comunales, a manantiales y a sitios de significación cultural. Para muchas familias, una carretera no es solo asfalto: es la posibilidad de perder el terreno donde siembran, pastorean y practican tradiciones.
La demanda central de las comunidades se apoya en marcos legales nacionales e internacionales: el artículo 2 de la Constitución mexicana y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo reconocen el derecho de pueblos indígenas a ser consultados sobre proyectos que afecten sus territorios. Las comunidades piden que esa consulta sea real, con información completa sobre impactos ambientales, sociales y de reubicación potencial, y que sus decisiones se respeten.
En las asambleas, representantes de los ejidos han planteado alternativas concretas: primero, la suspensión temporal de trabajos hasta que se celebre la consulta; segundo, la participación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas u otro órgano independiente que verifique el proceso; tercero, estudios ambientales y de impacto social realizados con participación comunitaria. El Imparcial de Oaxaca recoge testimonios de pobladores que dicen no haber sido informados adecuadamente y temen que el proyecto avance a puerta cerrada.
Este choque no es solo local. La disputa pone en agenda la manera en que se diseñan y ejecutan obras de infraestructura en zonas indígenas del país. Si la consulta se realiza correctamente, puede abrir ventanas de diálogo y diseñar mitigaciones que convengan a comunidades y autoridades. Si se omite, puede generar resistencias legales y sociales que retrasen o paralicen obras y profundicen la desconfianza.
Expertos en derecho indígena recuerdan que la consulta no es un mero trámite: implica tiempo, información en lengua y formatos comprensibles, garantías para la participación de mujeres y jóvenes, y respetar la decisión mayoritaria. Para las comunidades zapotecas, la insistencia en la consulta es un acto de defensa del territorio y de su autonomía.
Queda en manos de la Secretaría responsable del proyecto y del gobierno estatal federal abrir un canal de diálogo serio y transparente. Las comunidades han dejado claro que su ruta preferida es la negociación informada y colectiva; en ausencia de eso, advierten que tomarán medidas para proteger sus tierras y modos de vida.
Mientras tanto, en los municipios afectados la vida cotidiana se siente con la incertidumbre de quienes esperan árboles de decisiones que pueden cambiar su paisaje. Como escribió El Imparcial de Oaxaca, las comunidades zapotecas no están dispuestas a ceder sin ser escuchadas: piden que el progreso se construya con justicia y con la voz de quienes viven el territorio.
Fuentes: reportes y testimonios recopilados por El Imparcial de Oaxaca; disposiciones del artículo 2 constitucional y del Convenio 169 de la OIT, citadas como marco de referencia.
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