Unam regresa a la presencialidad en exámenes tras polémica por plataforma digital
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, confirmó que la universidad dará marcha atrás en la modalidad totalmente en línea para sus pruebas y optará por exámenes en dispositivos electrónicos precargados, aplicados en sedes distribuidas dentro y fuera de México. La decisión, comunicada por la propia UNAM, busca responder a las quejas y fallas que surgieron con la iniciativa digital.
La rectora informó en un comunicado que los equipos tendrán los reactivos cargados de forma segura y que las sedes funcionarán como puntos de aplicación controlados. La medida, según la UNAM, pretende reducir riesgos de filtraciones y garantizar la integridad del proceso sin regresar al formato tradicional en papel, pero recuperando la supervisión presencial.
El cambio llega después de una ola de denuncias de estudiantes y personal académico sobre irregularidades en la plataforma utilizada: interrupciones del servicio, dudas sobre la protección de los exámenes y denuncias de posibles filtraciones que encendieron la discusión pública. Ante la presión, la institución optó por modificar el procedimiento y comunicarlo oficialmente.
Para quienes aspiran a ingresar o presentar evaluaciones, la nueva modalidad implica ajustes prácticos: habrá que trasladarse a sedes asignadas, respetar horarios de control y presentarse con la documentación requerida. En algunos casos quienes viven fuera de la Ciudad de México tendrán la alternativa de acudir a sedes regionales o a las delegaciones en el extranjero anunciadas por la UNAM.
Estudiantes consultados por este medio recibieron la noticia con alivio y escepticismo: alivio porque la supervisión presencial disminuye la sensación de vulnerabilidad frente a fraudes; escepticismo porque piden claridad sobre quién auditó el sistema y cómo se protegerán los datos personales. «La transparencia es clave», dijo una estudiante del área de ciencias sociales, que pidió mantener anonimato.
La UNAM aseguró que se acompañará el cambio con protocolos de seguridad, logística y capacitación del personal en las sedes. Sin embargo, no detalló en el comunicado los criterios de selección de los dispositivos ni el calendario completo de aplicación, lo que deja preguntas abiertas sobre tiempos y costos para muchos aspirantes.
En términos más amplios, la situación expone un dilema que ya vivió el país durante la pandemia: combinar herramientas digitales con garantías de equidad y verificación. Como una brújula que se ajusta tras detectar una falla en la ruta, la universidad intenta conservar innovación tecnológica sin sacrificar confianza pública.
Especialistas en educación consultados señalan que el sistema de dispositivos precargados puede ser una solución intermedia efectiva si viene acompañada de auditorías independientes, códigos de conducta claros y canales accesibles para reportar anomalías. Sin esos acompañamientos, advierten, los problemas de fondo —brechas de acceso y desconfianza institucional— pueden seguir generando conflictos.
La decisión de la UNAM y el comunicado del rector Leonardo Lomelí Vanegas son el punto de partida; falta que la universidad dé detalles operativos y permita la supervisión externa que exigen estudiantes y familias. Este periódico mantendrá un seguimiento para verificar el cumplimiento de lo anunciado y cómo impacta en la experiencia y gastos de quienes deben presentar los exámenes.
Fuente: comunicado de la UNAM y entrevistas con estudiantes realizadas por este medio.
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