La UABJO recupera la muerteada universitaria como puente entre identidad y comunidad
Oaxaca de Juárez, Oax., 26 de octubre de 2026. Crónica y balance.
Con la invitación a disfrutar las tradiciones como eje, la Universidad Autónoma «Benito Juárez» de Oaxaca (UABJO) vivió este 26 de octubre la muerteada universitaria 2026, una jornada que mezcló comparsas, música y ofrendas para recordar a la comunidad estudiantil y a los pueblos de Oaxaca. Según un comunicado de la UABJO, el Mtro. Farid Acevedo López, rector de la casa de estudios, destacó que la actividad es reflejo de la identidad cultural de la región y una oportunidad para fortalecer la cohesión social.
La celebración reunió a estudiantes, académicos y vecinos en recorridos que combinaron elementos tradicionales con expresiones contemporáneas. Para muchos asistentes, la muerteada dejó de ser solo un acto festivo para convertirse en un espacio de memoria colectiva: una manera de reconocer la diversidad cultural de Oaxaca y de acercar a la universidad a las comunidades que la nutren.
Desde la perspectiva institucional, la UABJO presentó el evento como parte de su compromiso con la difusión cultural y la educación patrimonial. La rectoría subrayó que este tipo de iniciativas ayudan a integrar el trabajo académico con la vida comunitaria y sirven para incentivar la participación estudiantil en actividades culturales.
El balance no fue solo celebratorio. Participantes y observadores señalaron retos pendientes: garantizar recursos sostenibles para eventos culturales, ampliar la participación de municipios rurales y consolidar protocolos de seguridad y accesibilidad para personas con discapacidad. Estas preocupaciones, recogidas por la UABJO y por asistentes, abren el camino a propuestas concretas para las próximas ediciones.
En un estado donde las tradiciones están entrelazadas con la vida cotidiana, la muerteada universitaria 2026 mostró que las universidades pueden ser espacios de diálogo cultural. La UABJO, al recuperar esta tradición con un enfoque comunitario, plantea un modelo replicable: combinar memoria, creación y educación para fortalecer la identidad regional sin perder de vista la inclusión y la sostenibilidad.
Por mi parte, como periodista, veo en iniciativas así una invitación a que la sociedad participe activamente: cuidar la tradición requiere también exigir transparencia en el uso de recursos y propuestas que garanticen acceso y seguridad para todos.
