Trump dice que será casi imposible devolver aranceles tras fallo del Supremo

El presidente advierte que una eventual devolución exigiría años de litigios y decisiones complejas sobre montos y responsables, según declaraciones recogidas por Reuters.

El presidente de Estados Unidos volvió a poner en el centro de la discusión pública el futuro de los aranceles que su administración impuso, y advirtió que si la Corte Suprema fallara en su contra, “sería casi imposible” restituir esos pagos. En declaraciones recogidas por la agencia Reuters, Trump dijo que una devolución implicaría años de pleitos y definiciones sobre quién paga y cuánto.

La advertencia tiene efectos prácticos inmediatos. Para empresas importadoras, transportistas y consumidores significa incertidumbre sobre si finalmente recuperarán sumas cobradas como gravámenes. Para productores en México y otros socios comerciales, la resolución también puede alterar cuentas y contratos que ya se hicieron con los aranceles como referencia.

Los puntos que, según el propio presidente, harían inviable una devolución son varios: primero, establecer con exactitud los montos recaudados y a quién corresponden; segundo, determinar si los reembolsos deben salir del erario, de las empresas que materialmente cobraron los aranceles o de algún otro responsable; y tercero, fijar plazos y procedimientos para ejecutar cualquier devolución sin abrir la puerta a demandas masivas.

Especialistas consultados por Reuters coinciden en que, más allá de la retórica política, la gestión práctica de reembolsos es compleja. Los procesos administrativos y judiciales para reclamar devoluciones suelen tardar años y pueden generar efectos colaterales en la cadena de suministro, como parálisis de trámites aduaneros y demandas entre empresas.

Para una economía como la mexicana, estrechamente vinculada al comercio con Estados Unidos, esa incertidumbre afecta desde las plantas exportadoras hasta el precio final de bienes importados. Un ejemplo sencillo: si una empresa mexicana pagó aranceles al entrar a Estados Unidos, no está claro hoy si quien tendría que devolver ese dinero sería la autoridad estadounidense, el importador o la propia firma mexicana que asumió el cargo.

El fallo de la Corte Suprema también definirá límites institucionales: si la justicia sugiere restricción del poder presidencial para imponer gravámenes sin aprobación del Congreso, quedará abierta la puerta a reclamos y a un posible ajuste macroeconómico. Si por el contrario el tribunal avala la gestión ejecutiva, la discusión pasará por cómo evitar abusos y cómo proteger a consumidores y pequeñas empresas.

En medio de la polémica, organizaciones empresariales y cámaras del sector logístico piden reglas claras y plazos definidos, para evitar que el conflicto jurídico se traduzca en pérdidas acumuladas. Desde el punto de vista ciudadano, la clave está en saber quién responderá por eventuales reembolsos y cómo se garantizará que no se repitan cobros arbitrarios.

La decisión de la Corte Suprema, por su naturaleza, no llegará de la noche a la mañana. Mientras tanto, la advertencia de Trump, registrada por Reuters, suma presión política y añade urgencia a un debate que impacta el bolsillo de empresas y consumidores en ambos lados de la frontera.

Fuente: Reuters

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